3.3. Organización económica y social [de al-Ándalus]

El establecimiento de al-Ándalus supuso la transformación de amplias zonas y poblaciones de la Península. Es una civilización urbana que desarrolla ciudades antiguas (Toledo, Zaragoza, Córdoba –que llega hasta los cien mil habitantes en el siglo X) y funda otras nuevas (Madrid, Almería); se organizan en barrios y espacios públicos, con edificios como la mezquita, el zoco y el castillo o alcazaba. Además, establece una articulación estrecha entre campo y ciudad.

La base de su economía es la agricultura, organizada en fincas de distintos tamaños. Se ve favorecida por la introducción de innovaciones técnicas (regadío, noria y embalses) y nuevos cultivos (cítricos, arroz, verduras y cultivos textiles como el algodón y el lino). También explotan cultivos ya existentes como el cáñamo y se basa en la tradicional trilogía mediterránea (cereal, olivo y vid). La ganadería porcina se reduce y aumenta la ovina y la equina, y se incrementa la apicultura. En al-Ándalus se desarrolló la minería del cobre, el oro y la plata para la metalurgia. Destacan las artesanías del textil, la cerámica, el vidrio, la madera, el cuero y el papel. El comercio constituye otra de las actividades fundamentales de la economía andalusí: no se producía sólo para el autoconsumo, sino también para la venta. Se practicaba a corta y larga distancia, poniendo en contacto poblaciones de todo el imperio: la Europa cristiana (de la que consiguen esclavos, metales y madera), Asia (especias y seda) y África (esclavos y marfil). Las monedas empleadas son el dinar y el dirham.

La sociedad era muy compleja por la variedad étnica y religiosa. Era una sociedad tribal, es decir, organizada en función del parentesco, aunque también era importante el origen étnico y la riqueza. Esta sociedad presenta minorías árabes y bereberes, descendientes de los primeros conquistadores y grupos llegados posteriormente; los árabes constituyen la élite social (jassa) y los bereberes ocupan posiciones más intermedias o del común (amma). La población hispana islamizada (muladíes) eran antiguos nobles y clérigos o parte del pueblo que se integran tanto en la jassa como en la amma. La población esclava procedía de Europa, Asia y África. Finalmente, también había minorías cristianas (mozárabes) y judías (sefardíes), a las que se cobraba impuestos por mantener su culto y en algunos casos eran desplazadas a barrios específicos, como en el caso de los judíos (juderías). Gran parte de los mozárabes en los siglos X y XI se desplazan a los reinos cristianos desde donde van a impulsar la “reconquista”.

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