Modelo de comentario de obras de arte barroco: clase 15-D

0. rubens saturno devorando a un hijo

1. Se trata de una pintura realizada al óleo sobre lienzo (técnica). El tema es clásico, es decir, mitológico, pues es Saturno (o Cronos, en la mitología griega) devorando a uno de sus hijos.

Podemos ver a un anciano musculoso con una tela oscura y una larga vara en su mano derecha, que devora sobre su brazo izquierdo y su regazo a un niño pequeño, rodeados de nubes con tres estrellas en el horizonte (escena representada). La composición es relativamente compleja, muy dinámica e instantánea con dos figuras: el niño, gritando y retorciéndose mientras es descarnado, y el anciano, sujetándolo con fuerza y con un pie volado mientras le muerde. Dominan las líneas oblicuas y zigzagueantes, además de un escorzo (en el niño). Hay claros contrastes en los colores (negros, grises, azules, amarillos y blancos) y en la luz (enfocada en el niño); además predomina el color frente al dibujo (color, luz y trazo). En general apreciamos gran dramatismo: en las expresiones del titán y del niño, en la carne desgarrada, en la mano que lo sostiene, en la musculatura, en el ambiente tenebroso… (estética general).

Todos estos elementos sugieren una pintura conmovedora, es decir, propia del Barroco, y dada la ornamentación podemos vincularla con la corriente decorativa; es un cuadro de Rubens titulado Saturno devorando a sus hijos, de 1636, conservado en el Prado (asignación a un estilo, variante, época y autor). DESCÁRGATE el archivo aquí, si quieres

2. Se trata de una iglesia (o catedral) y, por tanto, de un edificio religioso, realizado con diversos materiales (ladrillo, piedra, metal, vidrio y azulejo) y de distintos colores (marrón, blanco, dorado, verde y de nuevo blanco) (tipo de edificio, materiales y colores).

Destaca claramente su monumentalidad, así como su inclusión en el espacio urbano, formando un conjunto para el público (aspecto general y relación con el entorno). No apreciamos la planta. El alzado muestra un gran cuerpo o piso, con una nave central más elevada (que presenta grandes vanos), y una fachada, con muros gruesos (con pequeños vanos), una parte central adelantada y un acceso abovedado a la izquierda (con un frontón que lo corona). Sobresalen cuatro campanarios en los extremos y se emplean distintas cúpulas con tambor como cubiertas. Apreciamos numerosas columnas adosadas y pilastras de orden clásico (corintio y quizás toscano, según los casos), más arcos de medio punto en un acceso y en los vanos del campanario, aunque en el resto son adintelados (elementos sustentantes). Observamos numerosas líneas rectas discontinuas o quebradas (en toda la fachada, por las pilastras adelantadas, y especialmente en el conjunto central, con un altorrelieve en mármol) y las líneas de imposta de los cuerpos de los campanarios y los tambores de las cúpulas. Abunda la decoración, con balaustradas, esculturas y escudos con molduras, y hay importantes contrastes en el color (de los azulejos y los remates de los campanarios), en la ruptura de la linealidad (con las pilastras, las cúpulas y los campanarios) y probablemente en la luz interior (dados los pequeños vanos y los ventanales de la nave central) (decoraciones y apariencia general).

Se trata claramente de un edificio de exaltación católica, típicamente del arte barroco entendido como arte de la Contrarreforma; la abundancia de contrastes y decoraciones permite clasificarlo en la variante del decorativo o castizo. Es la Catedral-Basílica del Pilar, de Zaragoza, construida entre 1681 y 1730 por los arquitectos Felipe Busiñac, Felipe Sánchez y Francisco de Herrera el Mozo (asignación a un estilo, variante, época y autor). DESCÁRGATE el archivo aquí, si quieres

3. Es un conjunto escultórico en madera policromada con añadidos de tela, metal y posiblemente cera (técnica y material/es). Representa a Cristo en el calvario y, por tanto, es de tema religioso.

Podemos ver una figura masculina, barbada, con corona de espinas y metal, y un traje rojo aterciopelado, caminando y sosteniendo una cruz (escena representada), en una composición relativamente sencilla. Presenta un instante de un movimiento (cabeza inclinada, brazos en suspensión, pie adelantado, líneas radiales que salen de la corona y diagonales de los brazos y cruz), numerosos contrastes en los materiales y colores (amarillo, granate, marrón, negro) y, sobre todo, un dramatismo acentuado (ceño fruncido de dolor y resignación, mueca de dolor en la boca, sangre, sudor y suciedad en el rostro) (estética general).

Con todo ello la escena transmite una clara compasión en el espectador, cumpliendo con los objetivos propagandísticos y contrarreformistas del Barroco, en lugares especialmente comprometidos con ello, como España. Hablamos, por tanto, de una obra del Barroco castizo: Jesús del Gran Poder, de Juan de Mesa, de 1620, ubicado en la Iglesia de Jesús del Gran Poder de Sevilla (asignación a un estilo, variante, época y autor). DESCÁRGATE el archivo aquí, si quieres

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