Arqueología de los márgenes: recorriendo los bordes de la sociedad

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Puerta de Hierro (Madrid)

La arqueología se nos ha presentado tradicionalmente como una disciplina comprometida con el estudio de épocas remotas (paradigmáticamente la Prehistoria) y de civilizaciones exóticas (Egipto, Grecia y Roma, Mesoamérica precolombina, civilización del Indo…). Otro de los tópicos es que tiene más valor cuanto más profundo excava; los tells de Próximo Oriente (por ejemplo, Jericó), Anatolia (Çatal Hüyük), Mesopotamia (Uruk) o Asia central (Namazga), que aparentemente permiten conocer la “cuna de la civilización”, son precisamente depósitos de gran profundidad o potencia (más de 30 metros) en los que se han ido sedimentando y superponiendo los restos de distintas sociedades a lo largo del tiempo.

Sin embargo, aun siendo lógicamente válidas estas ideas, la arqueología es mucho más. Hoy vamos a hacer un pequeño recorrido por los caminos de la arqueología contemporánea para que podáis plantearos tanto otra forma de hacer arqueología como otra manera de entender la historia contemporánea. Esta arqueología no es agradable, advierto a las mentes pudorosas y a los reverendos académicos.

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Incógnitas de la historia: símbolos republicanos en Madrid

Fuente de 1934 (con la inscripción mutilada) en la plaza de Cabestreros (Lavapiés, Madrid) (junio 2015)

Fuente de 1934 (con la inscripción mutilada) en la plaza de Cabestreros (Lavapiés, Madrid) (junio 2015)

La Historia, como otras ciencias (del tipo que sean), no se construye con certezas y afirmaciones, o al menos no en primera instancia, sino con todo lo contrario: se elabora a partir de dudas. La interrogación es el punto de partida de toda investigación. A través de la pregunta se desencadena un proceso que lleva a proponer una respuesta (o varias), en función de un marco teórico específico, y al análisis de testimonios, siguiendo unos métodos particulares. Es más, una vez arrancado este proceso se plantean nuevas preguntas que matizan la propuesta inicial y desencadenan nuevas dudas que conducen a su vez a nuevas investigaciones y a nuevos interrogantes, y así sucesivamente. Quien cree que el saber proviene de las afirmaciones tajantes se queda sólo en la antesala de la investigación científica.

Hoy vamos a dar forma a una pregunta, aunque, como quizás viene siendo habitual en este y otros foros, no nos extenderemos en responderla; si alguien quiere aportar datos o ideas, o incluso se anima a escribir algo coherente para hacerlo, no tiene más que remitirnos un correo. La pregunta es la siguiente: ¿Por qué han sobrevivido una serie de símbolos republicanos en la ciudad de Madrid después de la sucesión de regímenes políticos de muy diverso (y en cierto modo opuesto) signo, como una dictadura y una monarquía parlamentaria?

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Paseo a orillas del Manzanares

Las excursiones de muchos centros educativos se han convertido en un mero pasatiempo. Y no me refiero a como las ven lxs alumnxs, que, como sabemos, tienen múltiples y complejas maneras de percibir y entender las actividades educativas. Me preocupa cómo las planteamos los docentes y los centros educativos habitualmente, desprovistas de un enfoque y contenido pedagógico real. Hoy vamos a reflexionar sobre este tema, y lo haremos paseando a orillas del Manzanares a su paso por Madrid.

Baile a orillas del Manzanares, de Francisco de Goya (1776-1777). Museo del Prado (Madrid)

Baile a orillas del Manzanares, de Francisco de Goya (1776-1777). Museo del Prado (Madrid)

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Cada cosa a su tiempo…

Estamos a unos pasos de Selectividad y cualquier material nos puede venir bien para acabar de preparar el examen de Historia de España. Los ejes cronológicos son uno de ellos. Éstos nos ayudan a situar en una línea el decurso de los acontecimientos y las etapas en las que se pueden agrupar. Son una herramienta que manejáis desde pequeñxs en esta asignatura y resulta fundamental para la organización de la información, algo especialmente importante dado el tremendo volumen de info en este curso. Es crucial que sepáis qué va primero y qué va después (cronología relativa) y en qué momento aproximado se produce (cronología absoluta). En este sentido, recordad que lo que a menudo se pide es (1) indicar la etapa y (2) establecer un marco cronológico aproximado (y no fechas concretas): qué siglo, qué década, qué parte de cada uno: principios, primera mitad, mediados o núcleo, segunda mitad, finales, a caballo entre uno y otro… En definitiva se trata de que sepáis (o demostréis que sabéis) situar cada episodio en su momento, cada cosa en su tiempo…

Vuestrxs compañerxs Lucía Carrascoso (antigua 18-C) y Diego Arias (antigua 18-A2), del curso 2015-2016, han querido compartir algunos de los ejes que han preparado. Esperamos que os sirvan.

El de Diego corresponde a los Austrias menores (siglo XVII) y a los primeros Borbones (siglo XVIII):

Eje Austrias menores y primeros Borbones (Diego Arias, curso 2015-2016)

Y el de Lucía a la crisis de 1808, el reinado de Fernando VII y el de Isabel II (regencias y efectivo), esto es, a la mayor parte del siglo XIX:

Eje Crisis 1808 y reinado Fernando VII (Lucía Carrascoso, curso 2015-2016)

Eje Reinado Isabel II (Lucía Carrascoso, curso 2015-2016)

Estadística para principiantes (y no tan principiantes)

El manejo de datos numéricos es clave para la investigación histórica. Ésta no podría entenderse sin ellos. De hecho, las primeras pruebas de escritura, en la Anatolia, Próximo Oriente y Mesopotamia del IV milenio AC, son recuentos de las entregas de cosechas (probablemente en forma de rentas o impuestos) y registros de propiedades. Desde entonces disponemos de multitud de datos cuantitativos provenientes de civilizaciones y culturas pasadas. Todos estos datos los podemos analizar estadísticamente para conocer mejor esas civilizaciones. Por otro lado, los y las historiadoras elaboran en el presente fuentes que también sirven para valorar estadísticamente numerosos procesos del pasado a través de los restos y testimonios que han quedado de él, tanto del periodo convencionalmente denominado histórico como del prehistórico (medidas de huesos y dientes, índices de desgaste óseo o dentario, número de restos y número mínimo de individuos, número de habitantes -absoluto, por grupos de edad, grupos de edad de muerte, sexo, origen…-, presupuestos de los estados, balanza de pagos, gastos militares, salarios, horas de trabajo, número de aprobados y suspensos… y un casi infinito etcétera).

Especialmente desde los años 60, se ha desarrollado una historia llamada cuantitativa que intenta sacar partido de este tipo de datos. Por supuesto no es la única que lo ha hecho, pues en otras tesituras y desde otros paradigmas se han hecho y hacen esfuerzos similares. En cualquier caso, lo importante aquí es ir más allá del relato, la recopilación de anécdotas, las curiosidades…, para meternos de lleno en un tipo (de entre otros posibles y válidos) de análisis de testimonios e información histórica. Habitualmente este esfuerzo se ha convertido en una búsqueda obsesiva de cientificidad, es decir, de legitimidad a través del lenguaje y herramientas matemáticos, perdiendo de vista lo que nos define como historiadores, sin adjetivos: la explicación (global, sintética, reflexiva, integradora) del pasado. Pero está claro que nos abre unas vías provechosas sin las cuales ésta sería mera narración.

Hoy vamos a ver cómo ha resultado un ejercicio de elaboración e investigación de datos estadísticos en un grupo de ESO (clase 15-A) y en otro de Bachillerato (clase 18-A2) (curso 2015-2016).

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Paisajes fosilizados

Panorámica del valle de Tiermes (Soria)

Panorámica del valle de Tiermes (Soria), con la sierra de Pela al fondo

La fosilización es el proceso por el cual un organismo (vegetal o animal) muerto se petrifica. Consiste, básicamente, en la mineralización de ciertos elementos de la materia orgánica de ese organismo, es decir, en una serie de transformaciones químicas de las partes normalmente duras gracias a unas condiciones favorables que impiden la destrucción de los restos por parte de agentes bióticos (bacterias, principalmente), como por ejemplo la sedimentación, congelación o deshidratación. Esas transformaciones químicas incluyen la carbonatación, fosfatación, silificación y carbonificación.

Pues bien. La fosilización en un sentido más amplio no incluye sólo ese tipo de organismos, sino otros, de carácter antrópico principalmente: los paisajes. Éstos no son organismos en un sentido biológico, claro está, pero son elementos vivos y dinámicos mientras los mantienen y transforman otros organismos muy peculiares: los humanos. Y como tales, una vez éstos desaparecen (y se trasladan a otro lugar…), los paisajes se fosilizan, se congelan, se petrifican. E igual que los paleóntologos se ocupan de los fósiles, los arqueólogos del paisaje nos ocupamos de los lugares modelados por los humanos y fosilizados tras su abandono. Sigue leyendo

Más ensayos: ahora, la crítica

Panorámica de la central térmica de Aoño (Xixón, Asturies) desde la Campa Torres (foto JRC, dic. 2012)

Panorámica de la central térmica de la ría de Aboño (Xixón, Asturies) desde la Campa Torres (foto JRC, dic. 2012)

Después de explorar el mundo de la imaginación combinada con el rigor histórico, ahora le toca el turno al ensayo crítico. En un ensayo así, como en el ejercicio más general de la crítica, se trata de plantear y resolver un problema. Criticar significa, etimológicamente, seleccionar, cribar, tamizar. Llevado al campo de la práctica o del ensayo, criticar es, pues, quedarse con los aspectos que consideramos relevantes para entender una realidad o fenómeno, y no sólo buscar describirla. La actividad crítica es un aspecto crucial del pensamiento y de la educación, aunque no es precisamente lo que más se ejercite en la escuela, con tanto libro de texto, tanta memorización, tanta disciplina y tan poca reflexión y tan poca participación de los alumnos en el decurso del día a día. Aun así, precisamente proyectos educativos como el de la Institución Libre de Enseñanza, en la línea ilustrada del krausismo y otros movimientos reformistas de la educación desde el siglo XIX, tienen en la crítica uno de sus objetivos principales.

Hoy vamos a ver una de las diferentes formas en las que se puede plantear un ensayo crítico. El tema elegido en este caso es la Revolución industrial. Veamos cómo se puede hacer y lo bien que lo ha resuelto uno de vuestros compañeros, Nicolás Miret, de la 15-A (curso 2015-2016).

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