Migrar eternamente: el caso de “los alemanes del Volga” en Argentina

Quizás lo más característico de los humanos, como de otros animales, son las migraciones, los desplazamientos de poblaciones de un lugar a otro de la geografía. Estas migraciones pueden ser en una escala relativamente reducida, como cuando con cada estación se trasladan lxs pastores de las partes bajas a las partes altas de los valles (trasterminancia), en una escala mayor, cuando la gente (normalmente también pastores) se mueve de una región a otra (trashumancia), o en una escala mucho más amplia y sin seguir un patrón tan regular (temporal y espacialmente), en cuyo caso hablamos más propiamente de migración, y aquí habría que distinguir migraciones muy diversas (por unas razones económicas u otras, por razones culturales, ideológicas, políticas…). También encontramos a menudo, por supuesto, movimientos de expansión de determinadas potencias sobre otros territorios, poblaciones o países; entonces nos referimos al colonialismo e imperialismo, aunque esta peculiar variante se mezcla en algunas ocasiones con las migraciones de personas o grupos (sobre todo cuando se habla de las colonias de poblamiento).

El caso ahora no es hacer una tipología, sino subrayar que lo raro en la historia de la humanidad (y de otras especies y géneros animales) es precisamante permanecer en un lugar. El movimiento es una constante y la procedencia de cada uno (considerado individual o colectivamente) es, en verdad, un entramado de idas y venidas repetidas, una superposición, siempre provisional, de distintos orígenes. No hay más que rastrear de dónde vienen nuestros padres y madres, y los padres de cada uno de nuestros padres, y los padres de cada unx de nuestrxs abuelxs…

Por supuesto con ello no queremos dar alas al neoliberalismo, sustentado en la movilidad de mercancías, capitales y trabajadores, y tan amigo en consecuencia de la fluidez y liquidez de las identidades, los valores, los rasgos culturales…, constitutivos de un mundo cosmopolita entendido como “aldea global”, falsamente universal, en el que rigen en verdad la racionalidad capitalista y el sometimiento a sus dictados. Pero tampoco queremos comulgar con las rígidas nociones, tan usadas por los nacionalismos de diverso signo, sobre la identidad nacional, que suelen tener como punto de apoyo crucial y justificativo el discurso en torno a la estabilidad de las poblaciones en los territorios y su arraigo temporal de largo alcance.

Veremos, pues, un caso revelador de lo que comentamos, el de los alemanes del Volga y sus descendientes, instalados a orillas de este gran río euroasiático y de algunos de sus cursos tributarios a finales del siglo XVIII (como hicieron otros europeos también). Muchos retomarían más tarde el camino de la migración y acabarían en América. Y otros permanecerían hasta las deportaciones de Stalin, de modo que hoy se les encuentra en distintos lugares de Siberia. Esta es parte de su historia, una historia de migraciones repetidas a lo largo del tiempo, que, como no podía ser de otra manera, nos va a llevar lejos…

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Tierra rica, hombre pobre (que aun así lucha)

La fórmula “tierra rica, hombre pobre” es el núcelo de uno de los libros más importantes de la segunda mitad del siglo XX en el campo de las Ciencias sociales, Las venas abiertas de América Latina, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, publicado originariamente en 1971. América Latina es un continente de una enorme biodiversidad e inmensos recursos, pero en ella abunda la pobreza. La relación proporcional entre ambos aspectos, aun así, no es obra de la naturaleza sino de unas peculiares relaciones con las potencias de otros continentes, sobre todo los países europeos y Estados Unidos.

C/ 8 (entre 35 y 36), La Plata, Argentina (agosto 2016)

C/ 8 (entre 35 y 36), La Plata, Argentina (foto JRC, agosto 2016)

Sin embargo, como el propio Galeano reivindica, el hombre en América Latina no sólo es pobre, sino que también lucha. De hecho, lucha porque es pobre, y lejos de ser una víctima es un hombre que no agacha la cabeza, que es digno, que no se deja…, y ello hasta un punto y unas consecuencias que a las mentes nuestras del “primer mundo” hoy pacificado nos cuesta tremendamente concebir. Que conste que allí donde decimos hombre que lucha, estamos diciendo hombres que luchan, y donde hablamos de hombres que luchan, hablamos de hombres y mujeres que luchan, y donde nos referimos a hombres y mujeres que luchan, nos referimos también a hombres, mujeres, niños y niñas, adultos y ancianos que luchan… Así como las pobrezas de América Latina son de las más conocidas en el mundo entero, también lo son sus luchas sociales, desde la época de la colonia hasta la actualidad. Y hay luchas que conectan pasado y presente, o que mientras se están dando hoy en día manifiestan problemas antiguos…

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Paseo a orillas del Manzanares

Las excursiones de muchos centros educativos se han convertido en un mero pasatiempo. Y no me refiero a como las ven lxs alumnxs, que, como sabemos, tienen múltiples y complejas maneras de percibir y entender las actividades educativas. Me preocupa cómo las planteamos los docentes y los centros educativos habitualmente, desprovistas de un enfoque y contenido pedagógico real. Hoy vamos a reflexionar sobre este tema, y lo haremos paseando a orillas del Manzanares a su paso por Madrid.

Baile a orillas del Manzanares, de Francisco de Goya (1776-1777). Museo del Prado (Madrid)

Baile a orillas del Manzanares, de Francisco de Goya (1776-1777). Museo del Prado (Madrid)

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Estadística para principiantes (y no tan principiantes)

El manejo de datos numéricos es clave para la investigación histórica. Ésta no podría entenderse sin ellos. De hecho, las primeras pruebas de escritura, en la Anatolia, Próximo Oriente y Mesopotamia del IV milenio AC, son recuentos de las entregas de cosechas (probablemente en forma de rentas o impuestos) y registros de propiedades. Desde entonces disponemos de multitud de datos cuantitativos provenientes de civilizaciones y culturas pasadas. Todos estos datos los podemos analizar estadísticamente para conocer mejor esas civilizaciones. Por otro lado, los y las historiadoras elaboran en el presente fuentes que también sirven para valorar estadísticamente numerosos procesos del pasado a través de los restos y testimonios que han quedado de él, tanto del periodo convencionalmente denominado histórico como del prehistórico (medidas de huesos y dientes, índices de desgaste óseo o dentario, número de restos y número mínimo de individuos, número de habitantes -absoluto, por grupos de edad, grupos de edad de muerte, sexo, origen…-, presupuestos de los estados, balanza de pagos, gastos militares, salarios, horas de trabajo, número de aprobados y suspensos… y un casi infinito etcétera).

Especialmente desde los años 60, se ha desarrollado una historia llamada cuantitativa que intenta sacar partido de este tipo de datos. Por supuesto no es la única que lo ha hecho, pues en otras tesituras y desde otros paradigmas se han hecho y hacen esfuerzos similares. En cualquier caso, lo importante aquí es ir más allá del relato, la recopilación de anécdotas, las curiosidades…, para meternos de lleno en un tipo (de entre otros posibles y válidos) de análisis de testimonios e información histórica. Habitualmente este esfuerzo se ha convertido en una búsqueda obsesiva de cientificidad, es decir, de legitimidad a través del lenguaje y herramientas matemáticos, perdiendo de vista lo que nos define como historiadores, sin adjetivos: la explicación (global, sintética, reflexiva, integradora) del pasado. Pero está claro que nos abre unas vías provechosas sin las cuales ésta sería mera narración.

Hoy vamos a ver cómo ha resultado un ejercicio de elaboración e investigación de datos estadísticos en un grupo de ESO (clase 15-A) y en otro de Bachillerato (clase 18-A2) (curso 2015-2016).

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Paisajes fosilizados

Panorámica del valle de Tiermes (Soria)

Panorámica del valle de Tiermes (Soria), con la sierra de Pela al fondo

La fosilización es el proceso por el cual un organismo (vegetal o animal) muerto se petrifica. Consiste, básicamente, en la mineralización de ciertos elementos de la materia orgánica de ese organismo, es decir, en una serie de transformaciones químicas de las partes normalmente duras gracias a unas condiciones favorables que impiden la destrucción de los restos por parte de agentes bióticos (bacterias, principalmente), como por ejemplo la sedimentación, congelación o deshidratación. Esas transformaciones químicas incluyen la carbonatación, fosfatación, silificación y carbonificación.

Pues bien. La fosilización en un sentido más amplio no incluye sólo ese tipo de organismos, sino otros, de carácter antrópico principalmente: los paisajes. Éstos no son organismos en un sentido biológico, claro está, pero son elementos vivos y dinámicos mientras los mantienen y transforman otros organismos muy peculiares: los humanos. Y como tales, una vez éstos desaparecen (y se trasladan a otro lugar…), los paisajes se fosilizan, se congelan, se petrifican. E igual que los paleóntologos se ocupan de los fósiles, los arqueólogos del paisaje nos ocupamos de los lugares modelados por los humanos y fosilizados tras su abandono. Sigue leyendo

¿Un abandono? ¡¡Otra okupación!!

P1040836_mediaLa secuencia de ocupación y abandono es lo que marca la historia de cualquier lugar. La cadena que se forma con la instalación en un lugar, su abandono, su nueva ocupación, un nuevo abandono, y así sucesivamente, es la historia de ese lugar, junto con todo lo que hay entremedias, su transcurso. Eslabón a eslabón se van extendiendo y desplegando las historias particulares… Ya aludimos a este tema en una entrada previa, sobre todo en lo que tocaba a los abandonos. Pero hoy hemos venido para quedarnos, para ver cómo en un caso (de entre varios de la provincia de Guadalajara) el abandono da paso a una ocupación, a un “volver a empezar de nuevo”, y con ello a la continuación de una historia. En esta ocasión, sin embargo, se presenta una peculiaridad que hace cerrar el círculo en cierto modo: esta nueva ocupación ha incluido una excavación arqueológica que conecta los eslabones de la historia de ese lugar; ha ido excavando y exhumando los episodios de abandono y ocupación. Quizás toda ocupación conecta los eslabones, pero al utilizar a la arqueología, ésta lo ha hecho explícitamente. Y  lo ha hecho, además, de un modo original: no es obra de un equipo que ha venido de la universidad, sino de sus propios (re)pobladores (con alguna ayuda externa). Sigue leyendo

Geografía de la memoria y el conflicto (II): incursión en Argentina y Uruguay

Sería imposible recoger aquí la enorme variedad de monumentos que hay a la vista de poblador y visitante en América del Sur. Y no sólo lo sería porque cualquier esfuerzo así, en cualquier lugar, es demasiado ambicioso, sino sobre todo porque allí las luchas por la memoria son especialmente intensas. En esta entrada vamos a seguir planteando ejemplos de cómo se construyen monumentos para ofrecer una determinada idea de un episodio del pasado, es decir, para conmemorarlo, como hemos hecho en una entrada anterior. Lo haremos entrando en unos cuantos lugares de Argentina y Uruguay repartidos en cuatro focos, como podemos ver en el mapa; una selección realmente muy restringida pero representativa de otra cara más de la geografía de la memoria y el conflicto.

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