Estadística para principiantes (y no tan principiantes)

El manejo de datos numéricos es clave para la investigación histórica. Ésta no podría entenderse sin ellos. De hecho, las primeras pruebas de escritura, en la Anatolia, Próximo Oriente y Mesopotamia del IV milenio AC, son recuentos de las entregas de cosechas (probablemente en forma de rentas o impuestos) y registros de propiedades. Desde entonces disponemos de multitud de datos cuantitativos provenientes de civilizaciones y culturas pasadas. Todos estos datos los podemos analizar estadísticamente para conocer mejor esas civilizaciones. Por otro lado, los y las historiadoras elaboran en el presente fuentes que también sirven para valorar estadísticamente numerosos procesos del pasado a través de los restos y testimonios que han quedado de él, tanto del periodo convencionalmente denominado histórico como del prehistórico (medidas de huesos y dientes, índices de desgaste óseo o dentario, número de restos y número mínimo de individuos, número de habitantes -absoluto, por grupos de edad, grupos de edad de muerte, sexo, origen…-, presupuestos de los estados, balanza de pagos, gastos militares, salarios, horas de trabajo, número de aprobados y suspensos… y un casi infinito etcétera).

Especialmente desde los años 60, se ha desarrollado una historia llamada cuantitativa que intenta sacar partido de este tipo de datos. Por supuesto no es la única que lo ha hecho, pues en otras tesituras y desde otros paradigmas se han hecho y hacen esfuerzos similares. En cualquier caso, lo importante aquí es ir más allá del relato, la recopilación de anécdotas, las curiosidades…, para meternos de lleno en un tipo (de entre otros posibles y válidos) de análisis de testimonios e información histórica. Habitualmente este esfuerzo se ha convertido en una búsqueda obsesiva de cientificidad, es decir, de legitimidad a través del lenguaje y herramientas matemáticos, perdiendo de vista lo que nos define como historiadores, sin adjetivos: la explicación (global, sintética, reflexiva, integradora) del pasado. Pero está claro que nos abre unas vías provechosas sin las cuales ésta sería mera narración.

Hoy vamos a ver cómo ha resultado un ejercicio de elaboración e investigación de datos estadísticos en un grupo de ESO (clase 15-A) y en otro de Bachillerato (clase 18-A2) (curso 2015-2016).

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