Incógnitas de la historia: símbolos republicanos en Madrid

Fuente de 1934 (con la inscripción mutilada) en la plaza de Cabestreros (Lavapiés, Madrid) (junio 2015)

Fuente de 1934 (con la inscripción mutilada) en la plaza de Cabestreros (Lavapiés, Madrid) (junio 2015)

La Historia, como otras ciencias (del tipo que sean), no se construye con certezas y afirmaciones, o al menos no en primera instancia, sino con todo lo contrario: se elabora a partir de dudas. La interrogación es el punto de partida de toda investigación. A través de la pregunta se desencadena un proceso que lleva a proponer una respuesta (o varias), en función de un marco teórico específico, y al análisis de testimonios, siguiendo unos métodos particulares. Es más, una vez arrancado este proceso se plantean nuevas preguntas que matizan la propuesta inicial y desencadenan nuevas dudas que conducen a su vez a nuevas investigaciones y a nuevos interrogantes, y así sucesivamente. Quien cree que el saber proviene de las afirmaciones tajantes se queda sólo en la antesala de la investigación científica.

Hoy vamos a dar forma a una pregunta, aunque, como quizás viene siendo habitual en este y otros foros, no nos extenderemos en responderla; si alguien quiere aportar datos o ideas, o incluso se anima a escribir algo coherente para hacerlo, no tiene más que remitirnos un correo. La pregunta es la siguiente: ¿Por qué han sobrevivido una serie de símbolos republicanos en la ciudad de Madrid después de la sucesión de regímenes políticos de muy diverso (y en cierto modo opuesto) signo, como una dictadura y una monarquía parlamentaria?

***

Antes de ensayar una respuesta, consideremos algunos aspectos generales que nos sirvan para abundar en los intereses teóricos y metodológicos de nuestra web. (Si no te interesa esto, pasa directamente a los cinco puntos que propongo para responder al interrogante, a continuación de estos párrafos, o consulta esta misma entrada en una versión más sintética en el blog de arqueología de la Guerra y la Dictadura guerraenlauniversidad.blogspot.com.)

La formulación de los interrogantes en la investigación histórica debe despertar el interés, la pasión, la curiosidad de quien investiga y de los demás. No se trata de caer en los malabares y efectismos propios de la sociedad consumista actual, que buscan estimular a una sociedad aletargada y hastiada de sabores saturados y efectos especiales. Pero sí es importante que tenga un sentido profundo. Para ello, entre otras cosas, la pregunta debe plantear un problema o hipótesis que lleve a su resolución, aunque también se pueden acometer proyectos descriptivos (¿cómo era…?), lógicamente. Por otro lado, el interrogante debe ser lo más claro posible; se puede desglosar en otros, para ir acotando el objeto de estudio, aunque no debería confundirse el núcleo de lo que se busca con otros aspectos secundarios, que también hay que abordar, si bien en un segundo, tercer, cuarto momento… Algo de todo esto ya lo vimos en otra ocasión.

Dicho esto, veamos cómo se puede poner en marcha la investigación. Primero hay que esclarecer por qué la realizamos, y en este punto entran la teoría y el contexto de la investigación. En el tema que nos ocupa, está claro que nuestra preocupación no es necesariamente ensalzar ninguno de los regímenes políticos concernidos, sino estudiar cómo se conforma la materialidad en las ciudades, y especialmente los monumentos, con el fin de ahondar en los enfoques antagonistas (esto es, que subrayan el conflicto antes que la armonía) en torno a la representación y reproducción de unos u otros actores, ideologías, propuestas políticas… en nuestros espacios cotidianos. Es lo que hemos llamado en su momento una geografía de la memoria y el conflicto. A partir de aquí se irán planteando hipótesis sólidas para el inicio de la indagación, como que cada régimen político imprime materialmente su ideología en el espacio físico para legitimarse y consolidarse, y a menudo lo hace negando los símbolos de otros regímenes, aunque a veces mantiene estratégicamente algunos de ellos (sobre ello volvemos al final). Sin un tratamiento fundamentado teóricamente (en lo que concierne a la ontología o teoría de la realidad histórica -aunque también en lo que toca a la metodología y la epistemología) no se pueden abordar fructíferamente esas pruebas, esos testimonios mencionados más arriba y que tratamos en el núcleo de esta entrada.

Por otro lado, esta investigación se desenvuelve en un contexto de intensa polémica en torno a los monumentos del pasado reciente de la ciudad (y del conjunto del país), especialmente desde las ordenanzas municipales que en Madrid y otros lugares de España buscan llevar a término la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, de Memoria Histórica. Este contexto no es un mero telón de fondo; en un trabajo como éste influirá, decidamente, la polémica sobre la gestión de los símbolos políticos (en este momento o en épocas anteriores).

A continuación, hay que elegir el marco espacio-temporal de nuestra investigación, y tenerlo muy presente. Cuando hablamos de símbolos republicanos, ¿nos referimos a los de la II República o a los de la primera, o a símbolos que recogen un anhelo de una tercera…? Por otra parte, al hablar sólo de Madrid, nuestras conclusiones, por supuesto, representan sólo una parte de lo que ocurre en el estado español en su conjunto.

En tercer lugar, creemos que es fundamental llevar a cabo la indagación ateniéndonos a pruebas objetivas, o a una recopilación lo más objetiva y amplia posible de datos, y aquí entra en escena explícitamente la metodología. Recopilar pruebas y datos exige documentar los símbolos de los que vamos a tratar, y hacerlo lo mejor posible; en este caso nos ocupamos de símbolos materiales, aunque bien podrían ser también inmateriales, que son de los que parten algunas aproximaciones al tema. Esa documentación se haría con fotografías, dibujos, planimetrías, estudios de materiales, prospecciones y excavaciones…, y conduciría, en un estudio más profundo, a recoger igualmente pruebas de distintas épocas sobre esos mismos símbolos (u otros que hayan desaparecido), como fotografías históricas, así como sobre los de esos otros regímenes que suceden a los republicanos, ya sean símbolos que se han mantenido o que han desaparecido. Sólo de este modo contamos con un corpus empírico que no sólo va a justificar, en su caso, nuestras afirmaciones, sino que probablemente las va a enriquecer. En el caso que nos ocupa hoy nos limitamos a unos cuantos símbolos republicanos en Madrid, sin ánimo de ser exhaustivos; los de GEFREMA saben mucho más de esto.

Finalmente, consideramos que la investigación debe estar alimentada por un espíritu crítico que desafíe nuestros prejuicios, se abra a nuevos horizontes y contemple el panorama de la manera más completa posible. También esto exige en todos los pasos que hemos mencionado estudiar bien lo que otrxs han tratado y concluido sobre el tema.

El enfoque crítico es precisamente del que adolecen muchas de las rápidas y superficiales incursiones que podemos encontrar en internet (quizás hay estudios mucho más profundos, ya sean académicos o no). Este es el caso de los foros especialmente vinculados con la extrema derecha y la glorificación del régimen franquista, como el de la Plataforma 2003, aunque no sólo. Y es el que lleva a proponer como respuesta al interrogante planteado que Franco fue magnánimo con los republicanos y respetó sus símbolos, y que las propuestas aprobadas por consistorios legítimamente elegidos por mayorías ciudadanas, como las que buscan combatir (o neutralizar) la glorificación de regímenes fascistas en el espacio urbano, son meras chaladuras y manifestaciones de la intolerancia y el resentimiento de la izquierda… Consideremos, pues, otros aspectos, en relación con las pautas que aportábamos más arriba y con un rápido repaso a los símbolos políticos madrileños, para concretar la hipótesis y acercarnos a una respuesta un poco más sólida.

***

En primer lugar, la mayor parte de los símbolos materiales que han sobrevivido son escudos (con la corona cívica o almenada); son, por ello, principalmente de naturaleza heráldica. Y se sitúan en edificios públicos; han sido realizados, por tanto, por iniciativa del poder político y tienen como destinatario al conjunto de la población. No hay apenas otro tipo de símbolo y mucho menos apelan explícitamente a (o han sido mandados erigir por y para) las clases trabajadoras, con algunas excepciones (ver más abajo).

Fachada del Banco de España desde la calle Alcalá (febrero de 2017)

Estación de Atocha (originariamente denominada del Mediodía) (enero 2017)

Antigua Casa de Maternidad (hoy Consejería de Políticas Sociales y de Familia de la Comunidad de Madrid), en la calle de O’Donnell (enero 2017)

Edificio del actual Ministerio de Agricultura y Pesca, y Alimentación y Medioambiente (antiguo Ministerio de Fomento), por la parte alta de la cuesta de Moyano (febrero 2017)

De hecho, más allá de estos casos sólo encontramos un escudo republicano en lo que parece un inmueble privado (poco popular, por lo demás), un par de fuentes y una farola (y ésta, de nuevo, asociada al Palacio Real):

Calle Amor de Dios, 6 (enero 2017)

Plaza de Cabestreros (Lavapiés) (julio 2014)

Cuesta de los ciegos (febrero 2017)

Esquina noroeste del Palacio Real (febrero 2017)

En segundo lugar, el poder público con el que se liga la mayor parte de los escudos es el del nivel municipal, y sólo en unos pocos casos se trata del poder central:

img_1838Calle Fúcar, entre Moratín y Gobernador, en la trasera de las dependencias municipales de gestión de residuos de la zona (diciembre 2015)

Escuela Mayor de Danza, en la Calle de la Ribera de Curtidores (febrero 2017)

Puerta de América (Avenida de Menéndez Pelayo) y Puerta de España (Calle de Alfonso XII) (enero 2017)

Servicios públicos en el Parque del Retiro (enero 2017)

Parque de Bomberos y Servicio de Limpieza de Chamberí, en la calle de Santa Engracia (febrero 2017)

En tercer lugar, hay que considerar la dimensión espacial de los símbolos, valorando especialmente tanto el lugar de la ciudad en el que se encuentran como la parte del edificio en la que se exponen, así como su orientación, con el fin de determinar su grado de visibilidad por parte de la población concernida. Las conclusiones deberían ser contrastadas con las que aportara un estudio similar respecto a otros escudos (monárquicos y franquistas).

En el caso del Ministerio de Agricultura, el escudo republicano aparece en un cuerpo adyacente detrás del edificio principal, mientras el monárquico luce en la fachada delantera a la vista de todos, y lo mismo sucede con los emblemas republicanos de las puertas del Retiro, que no son, por supuesto, las principales (puerta de la América española y puerta de España, como veíamos más arriba).

Ministerio de Agricultura: cuerpo trasero en el que aparece el escudo republicano y fachada principal con el escudo monárquico (febrero 2017)

dscn1585_bajaAcceso principal al Retiro: Puerta de la Independencia (febrero 2017)

Muchos de los escudos republicanos, como es el caso del Banco de España, la Maternidad de O’Donnell o la farola del Palacio Real, se encuentran en zonas poco visibles para los viandantes (partes altas de las fachadas, fuera de las vías de circulación…) o en lugares alejados de los centros del poder o de las “grandes” avenidas (burguesas), como en el caso de las fuentes…

Ubicación lateral de la farola republicana (izquierda) y paseo con farolas monárquicas en la calle Bailén y Plaza de Oriente, junto al Palacio Real (centro y derecha) (febrero 2017)

Situación de la fuente con escudo republicano, al pie de la Cuesta de los ciegos, al borde de la vaguada por la que discurre la calle Segovia (febrero 2017)

Por otro lado, en el ejemplo del Banco de España, el Ministerio de Agricultura, la Estación de Atocha y la Maternidad de O’Donnell, los escudos están ubicados de espaldas al mediodía (sur) o poniente (oeste), o sea que se orientan al norte o este, de manera que en la gran parte del día, especialmente en su parte central, se dificulta, de un modo natural, su contemplación, porque se ven a contraluz o en la umbría.

dscn1581_bajaFachada del Banco de España, hacia las 13 horas (febrero 2017)

dscn1564-1_bajaMinisterio de Agricultura, hacia el mediodía (febrero 2017)

Estación de Atocha, hacia el mediodía (izquierda) y hacia las 7 de la tarde (derecha) (febrero y enero de 2017, respectivamente)

dscn1372-1_bajaAntigua Maternidad de O’Donnell, a mediodía (febrero 2017)

Como complemento de ello, el tamaño debería estudiarse igualmente (del mismo modo que los materiales), pues afecta también a la mayor o menor visibilidad (o categoría) del emblema. Todos los ejemplos que estamos analizando, excluyendo el del Banco de España, corresponden a símbolos de reducidas dimensiones. Merecería la pena comparar las dimensiones de estos símbolos (o monumentos) republicanos con las de los monárquicos o fascistas, y creo que con ello apreciaríamos diferencias importantes, como podemos ver, de nuevo, en el ejemplo del Ministerio de Agricultura…

dscn1555_bajaEscudo monárquico del Ministerio de Agricultura (febrero 2017)

En la Casa de Salud (hoy Hospital Santa Cristina), frente a la antigua Maternidad:

Escudos monárquicos en el edificio del actual Hospital de Santa Cristina, en la calle de O’Donnell

En otra de las puertas laterales del Retiro:

Puerta de Felipe IV, frente al Casón del Buen Retiro, con el escudo de los Austrias (febrero 2017)

O en la fuente republicana de Cabestreros y el Arco de la Victoria, en Moncloa, y la fuente de Apolo, en el Paseo del Prado:

En un momento dado, para manejar todas estas variables se pueden aplicar a esta investigación técnicas estadísticas o multivariantes, como los Sistemas de Información Geográfica (SIG), que permitan combinar distintas características en función de su mayor o menor visibilidad.

En cuarto lugar, es crucial introducir una perspectiva diacrónica para entender bien el fenómeno. ¿Los símbolos republicanos se han mantenido a lo largo del tiempo desde que fueron erigidos? Si es así, ¿en qué condiciones? El escudo de la Escuela municipal de danza, por ejemplo, está restaurado; compárese la fotografía nuestra expuesta más arriba con ésta, anterior:

rastro_estanteria-de-arribaEscudo de la Escuela Mayor de Danza, de la calle Ribera de Curtidores, en una foto (sin fecha) del blog La Estantería de arriba

De manera que es muy probable que durante la dictadura no fuera más que una ruina, aunque habría que comprobarlo.

Y si no se han mantenido, ¿cuál ha sido su trayectoria? Habría que estudiar cómo han sido los procesos de reforma y reconstrucción urbana a lo largo del tiempo, porque con ellos se han podido destruir o restituir numerosos emblemas. El escudo de la estación de Atocha es muy probable que no existiera durante los años del Régimen y que fuera restaurado con la reforma que se hizo de la estación (y el conjunto de la glorieta) entre 1985 y 1992, periodo mayoritariamente comprendido bajo los gobiernos municipales del PSOE (primero con Enrique Tierno Galván y luego con Juan Barranco).

En esta línea también habría que hacer un inventario de los símbolos republicanos destruidos a lo largo del tiempo y nunca restaurados. Parece un poco apresurado afirmar que Franco respetó los símbolos cuando su proyecto genocida encarcela a 500.000 personas y fusila o asesina a cerca de 100.000 en la posguerra (ver Juliá 2001 y Espinosa 2010), diezmando el propio capital humano republicano y antifascista. Algo de esto nos cuenta Torrús (2014) y se recoge en el Foro del Viejo Madrid.

Aun así, es importante datar bien cuándo se produce la mutilación del símbolo o damnatio memoriae, porque algunos casos son precisamente del periodo postfranquista. A la espera de un inventario completo, uno de los ejemplos que tenemos más a mano es el del escudo de la calle Fúcar, donde la reforma de la manzana en que se hallaba ha hecho desaparecer el emblema, aunque tendremos que ver si lo hace definitivamente o se restablece cuando acabe la obra…

img_4544_bajaSolar de la calle Fúcar entre Moratín y Gobernador (enero 2017), donde se encontraba el emblema municipal republicano mostrado más arriba

La desaparición de otros escudos, como el de la Puerta del Río, junto al Palacio de los Vargas, se ha hecho definitiva también con obras públicas actuales, como nos indican en el citado Foro del Viejo Madrid.

En quinto y último lugar, no debe perderse de vista lo que comentábamos más arriba: ¿de qué momento histórico hablamos? En España, de momento, ha habido dos repúblicas, y muchos de los símbolos pueden atribuirse tanto a la II como a la I República; una datación precisa de los monumentos nos aportaría una clasificación rigurosa que permitiría dirimir si el símbolo que se permite conservar es de una u otra.

***

En fin, podríamos seguir añadiendo nuevas preguntas, nuevas propuestas y nuevos datos… Así es la investigación. Y cuanto más rica en preguntas y documentos, cuanto más profunda en la formulación de los interrogantes, más cerca de la verdad estará. Con lo dicho hoy aquí, aun así, podemos esbozar algunas hipótesis sobre las que habría que volver para verificarlas, desecharlas o modificarlas. Recordemos la pregunta: ¿Por qué se mantienen esos símbolos republicanos en regímenes políticos opuestos a la ideología que representan? En el caso de que se demostrara empíricamente que realmente hubo una tolerancia o preservación activa (y no un abandono o destrucción completa) hacia determinados símbolos habría que discutir las motivaciones.

Por un lado, ese hipotético mantenimiento de algunos símbolos de la II República (que, insisto, habría que demostrar en lugar de asumir) puede responder a la poca visibilidad de la mayor parte de ellos; poca visibilidad dado su emplazamiento (en la trama urbana y en el edificio concreto del que se trate), orientación y dimensiones (o dado también su pésimo estado de conservación). De hecho, han pasado inadvertidos para mucha gente desde hace tiempo.

Por otro lado, podría justificarse igualmente como un recurso del propio Régimen para recordar un pasado que se ha combatido y derrotado. En este línea también cabe pensar la pretendida tolerancia como un indicador de paternalismo, antes que de magninimidad; algunos símbolos se podrían mantener para demostrar la capacidad del régimen para perdonar. Algo así se podría haber permitido la dictadura, sobre todo teniendo en cuenta que el contexto urbano en el que se encuentran los símbolos documentados es el centro, y por tanto un ámbito de hegemonía burguesa, o al menos no obrera. Dado que después de la Guerra, como en otras situaciones, las burguesías se caracterizan por su maleabilidad ideológica y su espíritu y prácticas traicioneras, está claro que reconocerles a unos pocos de sus integrantes algunos de sus ideales (pretéritos) no constituía ninguna amenaza. Esto, aun así, debería matizarse teniendo en cuenta que, por un lado, algunos de los emblemas sí se conectan con clases trabajadoras, como es el caso del parque de bomberos de Santa Engracia, los servicios públicos del Retiro y las fuentes, y que, por otro, no hemos explorado otros barrios en busca de símbolos republicanos, aunque una rápida incursión por alguno muestra que es poco probable que queden algunos…

Iglesia de San Miguel de Fuencarral (Madrid), homenajeando a los combatientes del bando franquista (junio 2014)

Además, en casos como el del inmueble de la calle Amor de Dios podría incluso hasta tratarse de una propiedad robada a algún personaje republicano, y su escudo se podría haber mantenido como trofeo de guerra, literalmente.

Asimismo, los monumentos que celebran los ideales de la I República y a algunas de sus principales figuras, como Emilio Castelar, en el caso de que se hubieran mantenido durante el franquismo, no habrían sido especialmente molestos, porque el enfrentamiento del régimen era con la II República y lo que representaba, más que con el republicanismo en general; de hecho, algunas familias políticas, como los falangistas, eran, al menos en teoría, partidarias de la república.

Monumento a Emilio Castelar, en el Paseo de la Castellana (febrero 2017)

Finalmente, el régimen posterior a la dictadura pudo haber restaurado o recuperado algunos emblemas republicanos por afinidad ideológica, sobre todo en el caso de los gobiernos del PSOE (aunque todos sabemos que alentaron y condujeron, especialmente durante las tres mayorías absolutas, desde 1982 a 1993, los pactos de silencio y olvido de la Transición), o haberlos mantenido pasivamente, por puro desinterés. Algunas destrucciones o mutilaciones en épocas recientes podrían responder, por su parte, a una continuidad manifiesta en el modo de proceder mayoritario de los grupos contrarios a la II República (y el republicanismo en general), cuando quizás lo que se podría esperar de una democracia es lo contrario.

En todo caso, cualquier explicación sobre los símbolos materiales (de este u otro tipo) debe enmarcarse en un estudio de la gramática general en la que se insertan. Ningún símbolo es importante por sí mismo, sino por la relación (sintáctica y semántica) con otros símbolos y con aspectos más generales de la realidad en la que aparecen. En este sentido, debería tomarse en consideración la existencia de muchos otros símbolos (franquistas y monárquicos) junto con los republicanos, y la abrumadora mayoría que representan aquéllos frente a éstos, tanto en la dictadura como en la etapa actual, saturando el espacio público y dejando, en consecuencia, a los republicanos como algo meramente marginal, en verdad fantasmal. Del mismo modo, se deberían ver a la luz de las políticas represivas, disciplinarias, conmemorativas y urbanísticas de la ciudad a lo largo de los años.

Con este bosquejo al tema de los símbolos republicanos en Madrid creo que estaríamos en condiciones de transformar una incógnita en conocimiento. No iríamos dando palos de ciego al buscar incasablemente símbolos por todas las esquinas, como quien colecciona estampas o participa en una gincana, ni tampoco nos limitaríamos a tratamientos apologéticos o victimistas. Más bien, creo que podríamos impulsar un estudio científico crítico que contribuiría no sólo a conocer mejor nuestro pasado y presente, sino también a participar, de un modo más constructivo, en los debates sobre los restos de los distintos regímenes políticos que, para bien o para mal, moldean nuestra historia.

***

Puedes encontrar una versión más concisa de esta entrada en nuestro blog sobre arqueología de la Guerra civil y la Dictadura “guerranelauniversidad.blogspot.com

Todas las fotos han sido realizadas por Jorge Rolland Calvo, a menos que se indique lo contrario.

Referencias:

“El Retiro y sus puertas”. Google maps. Última consulta febrero de 2017. URL: https://www.google.com/maps/d/u/0/viewer?mid=1neq5lOKwIZWUFm9V2Jin6THn28U&hl=en_US&ll=40.414843820508146%2C-3.6828124999999545&z=15

Espinosa, F. (2010): Violencia roja y azul: España 1936-1950. Barcelona: Crítica. 496 país.

“Franco respetó los símbolos republicanos”, en la web de Plataforma 2003. Última consulta: enero de 2017. ULR: http://www.plataforma2003.org/colaboraciones/96_franco-respeto-simbolos-republicanos.htm

Juliá, S. (2001): Víctimas de la Guerra Civil. Madrid: Temas de Hoy. 440 pags.

“Símbolos republicanos eliminados durante el franquismo”, en Foro del Viejo Madrid. Última consulta febrero 2017. URL: http://viejomadrid.foro-activo.es/t1255-simbolos-republicanos-eliminados-durante-el-franquismo

Torrús, A. (2014): “La farola republicana que alumbra el Palacio Real en Madrid”, en Público. Última consulta: enero de 2017. ULR: http://www.publico.es/politica/farola-republicana-madrid-alumbra-palacio.html

“Tras las huellas republicanas que aún esconde Madrid”, en Vozpopuli. Última consulta: enero de 2017. ULR: http://www.vozpopuli.com/marabilias/destinos/madrid-Monumentos-edificios-Escudos-Republica_0_797620260.html

“Tras la pista de la II República en Madrid”, en Xixerone. Última consulta: enero de 2017. ULR: https://xixerone.com/2014/04/monumentos-y-escudos-republicanos-madrid.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s