El reverso de la ejecución de Túpac Amaru y su familia a partir de una fuente escrita del siglo XVIII

José Gabriel Condorcanqui, más conocido como Túpac Amaru II o simplemente Túpac Amaru, es un personaje mítico en América Latina. Lideró una importante rebelión contra el dominio de la Corona española a finales del siglo XVIII. Sin embargo, uno de los motivos por los que es famoso es curiosamente su muerte. Veamos el documento en el que se explica cómo fue ésta y tratemos de desentrañar el reverso de este acontecimiento (o al menos, de ver una de las posibles vueltas que se le puede dar), como esbozo de una crítica de una fuente histórica escrita.

Composición con el rostro de Túpac Amaru II y la escena de su ejecución (fuente: Prensa alternativa al servicio del pueblo en www.telesurtv.net)

Composición con el retrato del rostro de Túpac Amaru II y con la reconstrucción de la escena de su ejecución (fuente: Prensa alternativa al servicio del pueblo en www.telesurtv.net)

En la plaza pública del Cuzco (ciudad importante de la actual República del Perú y del antiguo Virreinato del Perú, y capital del Imperio inca antes de la llegada de los europeos), el visitador general José Antonio de Areche se ocupó, al ser enviado por la Corona española, como era propio de su cargo, de llevar a cabo el proceso judicial contra Túpac Amaru. En un documento (sin referenciar) recogido por Boleslao Lewin (1957: 495-498, citado por Chumbita 2011: 25-6), el visitador señala que

debo condenar y condeno a José Gabriel Túpac Amaru a que sea sacado a la plaza principal y pública de esta ciudad, arrastrado hasta el lugar del suplicio, donde presencie la ejecución de las sentencias que se dieran a su mujer Micaela Bastidas, sus hijos Hipólito y Fernando Túpac Amaru, a su tío, Francisco Túpac Amaru, a su cuñado Antonio Bastidas, y algunos de los principales capitanes y auxiliadores de su inicua y perversa intención o proyecto, los cuales han de morir en el propio día; y concluidas estas sentencias, se le cortará por el verdugo la lengua, y después amarrado o atado por cada uno de los brazos y pies con cuerdas fuertes, y de modo que cada una de estas se pueda atar o prender con facilidad a otras que prendan de las cinchas de cuatro caballos, para que, puesto de este modo, de suerte que cada uno de estos tire de su lado, mirando a otras cuatro esquinas o puntas de la plaza, marchen, parten o arranquen de una vez los caballos, de forma que quede dividido el cuerpo en otras tantas partes, llevándose este, luego que sea hora, al cerro o altura llamado Picchu, a donde tuvo el atrevimiento de venir a intimidar, sitiar y pedir que se le rindiese esta ciudad, para que allí se queme en una hoguera que estará preparada, echando sus cenizas al aire, y en cuyo lugar se pondrá una lápida de piedra que exprese sus principales delitos y muerte, para sola memoria y escarmiento de su execrable acción

Por lo demás, Areche determinó que los miembros desgajados del cuerpo de Condorcanqui debían ser repartidos por la geografía del Virreinato: su cabeza sería enviada a Tinta, uno de sus brazos a Tungasuca, el otro a Carabaya, una pierna a Chumbivilcas y la otra a Lampa. Asimismo, sus bienes y los documentos de su linaje debían ser destruidos o confiscados, y cualquier heredero negado a la hora de reclamar su parte.

Recoge Lewin otro documento en el que se detalla qué sucedió el día de la ejecución, el 18 de mayo de 1781. Túpac Amaru asistió a la ejecución de los suyos, su lengua fue seccionada y su cuerpo fue atado a las sogas tiradas por los caballos, como estaba previsto. Sin embargo, al ser tironeado, no se logró partirlo; resistió el embate. Y, además, “se levantó un fuerte refregón de viento, y tras este un aguacero, que hizo que toda la gente y aún los guardias se retirasen a toda prisa”. El visitador decidió entonces que el cuerpo fuera descoyuntado a hachazos y que sus despojos, junto con los de su mujer, fueran quemados y sus cenizas esparcidas al viento y en el río…

¿Cuál es el reverso de esta historia? Muy sencillo. Podemos admitir que este hecho fue un acontecimiento crucial de la vida de Túpac Amaru y debemos tenerlo en cuenta a la hora de referirnos a él y explicar a otrxs qué sabemos sobre él, y en ese sentido debemos especificar y explorar las fuentes de las que hemos extraído lo que sabemos; fuentes como ésta que acabamos de exponer. No obstante, ¿acaso no resulta un poco curioso, o incluso sospechoso, que lo que más se resalte de este personaje sea su muerte, esta muerte tan espectacular, al mismo tiempo cruel y enigmática? ¿No conocemos más cosas sobre él? ¿No vamos a formular más preguntas sobre Túpac Amaru?

Cuando investigamos fuentes históricas una de las tareas primordiales que debemos acometer es su contextualización, y más que eso, la explicación de lo que sucede antes, durante y después del acontecimiento aludido. Ello nos lleva a un panorama más completo, en el que, además, vamos a trascender la mera descripción de los acontecimientos (previos, contemporáneos y posteriores) para profundizar en las causas y consecuencias, es decir, para dar cuenta de la complejidad de la realidad histórica connotada. No olvidemos que en el desarrollo de una investigación intentamos responder siempre una serie de preguntas clave (quién, dónde, cuándo, cómo, por qué y en qué desemboca) y que un tratamiento crítico exige ir más allá del acontecimiento en sí y de su descripción para problematizarlo.

Túpac Amaru II pintado por M. Casahuringa (sin referencia) (fuente: museonuevacadizne.blogspot.com)

Túpac Amaru II pintado por M. Casahuringa (sin referencia) (fuente: museonuevacadizne.blogspot.com)

Hacer lo contrario puede ser, en el mejor de los casos, obrar como un historiador superficial. En el peor es cumplir con (y contribuir a) la representación colectiva negativa de las luchas sociales. Como muy bien indica Felipe Pigna en elhistoriador.com.ar, el hecho de que lo que haya trascendido de Túpac Amaru (como de otrxs luchadorxs) sea su muerte apuntala la idea de que el destino de los combates sociales es el sufrimiento, por más mitificación popular que incluya (dando como resultado la figura del mártir…). Hoy en día sucede lo mismo cuando a través de los medios de comunicación (o incluso desde las propias asociaciones de defensa de los derechos humanos) se informa de, o se denuncia, la represión policial o militar en tal o cual manifestación, levantamiento, conflicto: lo que queda sedimentado, entremezclado con la exaltación (y a la larga mitificación), es el sufrimiento que entraña la lucha. Los represores, ya sean los ejecutores o los que dan las órdenes (o las disfrutan…), se dan palmadas en los hombros y se felicitan por haber cumplido con su trabajo. A pesar de ser los malos de la película, según la representación mayoritaria en una sociedad democrática, son los que se han encargado de anular la posibilidad de una transformación realmente revolucionaria que amenazaba con liquidar las bases del poder de los explotadores. Esto mismo lo podemos ver cuando se tratan las dictaduras sanguinarias del siglo XX que han derivado en democracias parlamentarias, como en España (1936/9-1975) o Argentina (1976-1983).

Porque para entender a un personaje, o un proceso, en su complejidad, y con ellos las fuentes que nos han quedado, es ineludible insertarlo en su contexto y explicar sus características, sus causas y sus consecuencias. ¿Quién fue realmente Túpac Amaru II? ¿Contra qué luchó? ¿A favor de qué luchó? ¿Con quién luchó? ¿Por qué luchó? ¿A qué condujo su lucha? Son preguntas que, lejos de cerrar su historia, nos la abren. El conocimiento del pasado no es un cuento, nos guste o no, sino un problema para resolver, aunque no sea más que provisionalmente, y las representaciones que pretenden convertirlo en un acontecimiento simple, aislado, descontextualizado, no hacen más que cerrarlo y, en algunos casos, comulgar con el poder puesto en evidencia.

 ***

Fuentes:

Chumbita, H. (2011): Jinetes rebeldes. Historia del bandolerismo social en la Argentina. Buenos Aires: Colihue. 240 pags.

Lewin, B. (1957): La rebelión de Túpac Amaru y los orígenes de la emancipación americana. Buenos Aires: Hachette.

Pigna, F.: “Túpac Amaru”, El Historiador (revista digital). Última consulta sept. 2016. URL: http://www.elhistoriador.com.ar/biografias/t/tupac.php

http://www.telesurtv.net/news/A-235-anos-del-asesinato-del-lider-americano-Tupac-Amaru-II-20160517-0047.html

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