Tierra rica, hombre pobre (que aun así lucha)

La fórmula “tierra rica, hombre pobre” es el núcelo de uno de los libros más importantes de la segunda mitad del siglo XX en el campo de las Ciencias sociales, Las venas abiertas de América Latina, del escritor uruguayo Eduardo Galeano, publicado originariamente en 1971. América Latina es un continente de una enorme biodiversidad e inmensos recursos, pero en ella abunda la pobreza. La relación proporcional entre ambos aspectos, aun así, no es obra de la naturaleza sino de unas peculiares relaciones con las potencias de otros continentes, sobre todo los países europeos y Estados Unidos.

C/ 8 (entre 35 y 36), La Plata, Argentina (agosto 2016)

C/ 8 (entre 35 y 36), La Plata, Argentina (foto JRC, agosto 2016)

Sin embargo, como el propio Galeano reivindica, el hombre en América Latina no sólo es pobre, sino que también lucha. De hecho, lucha porque es pobre, y lejos de ser una víctima es un hombre que no agacha la cabeza, que es digno, que no se deja…, y ello hasta un punto y unas consecuencias que a las mentes nuestras del “primer mundo” hoy pacificado nos cuesta tremendamente concebir. Que conste que allí donde decimos hombre que lucha, estamos diciendo hombres que luchan, y donde hablamos de hombres que luchan, hablamos de hombres y mujeres que luchan, y donde nos referimos a hombres y mujeres que luchan, nos referimos también a hombres, mujeres, niños y niñas, adultos y ancianos que luchan… Así como las pobrezas de América Latina son de las más conocidas en el mundo entero, también lo son sus luchas sociales, desde la época de la colonia hasta la actualidad. Y hay luchas que conectan pasado y presente, o que mientras se están dando hoy en día manifiestan problemas antiguos…

galeanoUno de los caballos de batalla más importantes en América Latina (como por cierto en España) es la propiedad de la tierra. Y la variante en la que se concreta es el latifundismo, documentado allí desde tiempo antiguo, desde el siglo XVI, aunque especialmente desde la Edad contemporánea, desde las reformas agrarias liberales del XIX, una vez se independizan los territorios de España y Portugal, o son sometidos al nuevo dominio holandés, francés, británico y estadounidense. El latifundismo, básicamente, supone el acaparamiento de la tierra en unas pocas manos. Galeano nos explicaba que en los años 60, según la FAO, el 50% de las tierras cultivables de toda América Latina estaba en manos del 1,5% de los propietarios agrícolas, es decir, de una clara minoría, y sin embargo sólo un 5% de ellas se encontraba cultivada, de manera que cada año en América Latina se gastaban más de 500 millones de dólares en importar alimentos que podrían haber sido cultivados en sus tierras (Galeano 1983: 204). Dicho de otra manera: no sólo se acapara la tierra sino que ésta no se dedica a producir (o por lo menos no para alimentar a la población y sí para exportar soja, carne, café, caucho, cacao, maíz, azúcar, algodón…, además de numerosos recursos minerales), de modo que aunque hay riqueza y abundancia de tierras, las gentes (las mayorías) son pobres, y lo son por una tremenda y desigual explotación, de la que son partícipes, no se puede olvidar, las propias élites latinoamericanas.

Ante esta situación, que se mantiene hoy en día de manera renovada, han estallado enconadas luchas para solventar o hacer frente al conflicto derivado de esa contradicción de “[la] tierra rica [y el] hombre pobre”. Las famosas son aquellas en las que destacaron Pancho Villa y Emiliano Zapata, en México, a principios del siglo XX, y las que lideró José Artigas en los territorios septentrionales del Río de la Plata (lo que luego fueron Uruguay y las provincias argentinas de Misiones, Entre Ríos, Corrientes, Córdoba y Santa Fe), mucho antes, a principios del XIX.

Mapa de Argentina y sus provincias (modif. a partir de http://www.ign.gob.ar/AreaServicios/Descargas/Mapas)

Mapa de Argentina y sus provincias (modif. a partir de http://www.ign.gob.ar/AreaServicios/Descargas/Mapas)

Otras menos conocidas son las que se han producido y siguen produciéndose en el noroeste de Argentina. En esta región, en las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy, numerosas extensiones de tierra están en manos de plantadores de caña de azúcar y de los industriales que la procesan, es decir, los propietarios de las haciendas y de los ingenios azucareros. Son los que controlan, monopolizan, administran y se benefician de una de las fuentes principales de riqueza en la zona. La base de esta riqueza, aun así, no es la concentración de la propiedad en sí misma, es decir, considerada aisladamente, sin tener en cuenta una serie de factores. El primero es la explotación de los trabajadores que conlleva ese régimen de propiedad, ya que se ven obligados a trabajar para los latifundistas ante la falta de recursos propios (comunales) o públicos. En segundo lugar, forman parte igualmente de esta riqueza los pactos tradicionales con las élites nacionales (de Buenos Aires sobre todo), que originariamente, en el marco de la formación del estado nacional en el s. XIX, les abrieron los  mercados de la pampa litoral y facilitaron las inversiones nacionales e internacionales (principalmente británicas) para proveer a estas regiones del interior de las infrastructuras necesarias para comercializar sus productos, como el ferrocarril, tal y como nos explica Ariel Ogando. Las exenciones fiscales de las que han gozado (sobre los beneficios generados por la exportación), así como el proteccionismo frente a azúcar no argentino, igualmente concedidos por los gobiernos nacionales, han ayudado en la misma línea. Y a ello se añade finalmente la falta de control absoluto sobre la constante contaminación y expolio del medioambiente propia del procesamiento de la caña de azúcar en los ingenios. Por tanto, todo ello debe considerarse como el conjunto de aspectos constitutivos del latifundismo (concentración de la propiedad, explotación laboral, relaciones privilegiadas con las élites nacionales e internacionales y depredación medioambiental).

En estas regiones, por otro lado, gran parte del resto de la tierra es poco productiva, al menos hasta que se descubre un cultivo (como el vino) o un recurso (agua, minerales, turismo) rentable, y en ese caso se llevan a cabo nuevos procesos de reorganización de la propiedad tendente a su acaparamiento en pocas manos, como ocurre en los Valles Calchaquíes, entre Salta y Tucumán.

Como correlato de esta situación, de estos repartos de la propiedad, de estas relaciones de producción, de estos vínculos con los gobiernos nacionales y del tremendo impacto ambiental, estas áreas concentran gran parte de la conflictividad social de Argentina. En oposición a este orden de cosas (cuya complejidad llevaría a una investigación más profunda) las masas de trabajadores se han unido en organizaciones sociales e impulsado importantes luchas. Algunas de las más famosas, como la Organización Barrial Tupac Amaru, que lleva el nombre del caudillo indígena que lideró un levantamiento en el siglo XVIII en la región andina contra las desigualdades derivadas del régimen colonial (y no del rapero estadounidense que algunxs conocéis mejor…), han defendido las ocupaciones (“tomas”) de tierras para trabajarlas o construir viviendas en ellas, han constituido cooperativas de trabajo (principalmente en el sector de la construcción y la educación) y han peleado incansablemente mejoras laborales en los ingenios. Una de las últimas tomas más conocidas ha sido la de Alto Comedero, en San Salvador de Jujuy.

Establecimientos y viviendas de la Tupac Amaru en La Quiaca y Humauaca (prov. Jujuy, Argentina) (fotos de JRC, agosto de 2014)

Estas acciones de lucha política son cuestionadas por el poder ejecutivo (por ejemplo de los propios encargados de territorio y vivienda en Jujuy) y mediático (en uno de los múltiples casos de violencia generada por opositories a las tomas, incluida la policía). Pero sobre todo son respondidas con represión. Es ya célebre el caso de Milagro Sala, la dirigente de la agrupación citada Tupac Amaru, encarcelada desde enero de 2016. También han sido tristemente famosos los ataques de la policía, bajo las órdenes del gobernador actual Gerardo Morales (Unión Cívica Radical), ante las reclamaciones laborales de hoy en día por parte de trabajadores de empresas tan importantes como el Ingenio Ledesma, perteneciente a la Azucarera Ledesma, el mayor productor y comercializador de azúcar de Argentina.

Panel reclamando la liberación de Milagro Sala en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) (sept. 2016, foto JRC)

Panel reclamando la liberación de Milagro Sala en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) (sept. 2016, foto JRC)

Esta represión forma parte, a su vez, de una extensa cadena de ataques, por un lado, y luchas, por otro, en la región. En 1976, por ejemplo, se produjeron las Noches de los Apagones, un periodo de una semana, ente el 20 y el 27 de julio, en el que hubo múltiples cortes de electricidad intencionados, desde el propio Ingenio Ledesma (que también controlaba y controla el suministro eléctrico), en las ciudades de Libertad General San Martín y Calilegua, en Jujuy. Estos apagones fueron aprovechados, no por casualidad, por los militares y la policía (Policía de la provincia de Jujuy, Policía Federal, Ejército y Gendarmería Nacional) para secuestrar hasta 400 personas del departamento de Ledesma implicadas en luchas sociales, de las cuales 33 nunca han sido encontradas. Por otro lado, unos meses después, en mayo de 1977, se producía la detención y posterior “desaparición” (un eufemismo para referirse a un asesinato ejecutado, sin reconocerlo oficialmente, por fuerzas de seguridad del estado durante la útima dictadura en Argentina) del intendente (alcalde) de Libertador, Luis Ramón Arédez, comprometido defensor de los derechos de los trabajadores de ingenios como el de Ledesma y de un reparto equitativo de tierras en la región, especialmente en el valle de San Francisco, apropiado en gran parte por la empresa azucarera. Finalmente, en 2012 fueron denunciadas varias personas vinculadas con el Ingenio, incluyendo a su presidente desde 1970, Carlos Pedro Blaquier, por haber instigado y apoyado materialmente el secuestro de los sindicalistas vinculados con las luchas del ingenio desaparecidos en las Noches de los apagones, aunque, por los motivos que sean, la denuncia no prosperó más allá de 2013.

Éstos son sólo algunos ejemplos de las luchas que han surgido en torno al latifundismo, y específicamente de las penosas condiciones laborales inherentes a él. En España, sobre todo en el sur, sucede algo parecido desde las desamortizaciones, y por cierto también son parecidas las luchas que se derivan de ese latifundismo (ver, por ejemplo, las del Sindicato Agrario Andaluz, especialmente en lo que toca a los procesos judiciales abiertos en contra de sus militantes, y desde una perspectiva histórica los casos tratados en el ya clásico estudio de Díaz del Moral).

Todo ello demuestra la pertinencia de estudiar la estructura de la propiedad desde un punto de vista histórico. Aunque a veces resulte un poco árido, o difícil, en el estudio de la historia siempre serán relevantes estas preguntas: ¿cómo se distribuye la propiedad de la tierra?, ¿cómo se han ido produciendo los cambios en la estructura de la propiedad?, ¿qué difrencias encontramos entre la propiedad del Antiguo Régimen y la de la Edad Contemporánea? Las respuestas, indagadas en contextos distintos, es decir, en momentos y lugares diferentes, a lo largo y ancho del mundo, nos irán mostrando no sólo cómo es la tierra, sino también el hombre que en ella habita.

***

Referencias:

Galeano, Eduardo (1983 [1971]): Las venas abiertas de América Latina. México DF y Madrid: Siglo XXI. 486 pags.

“Toma de terrenos en Alto Comedero”, en Todo Jujuy (periódico digital). Último acceso sept. 2016. URL: http://www.todojujuy.com/policiales/toma-de-terrenos-en-alto-comedero_45255

“Toma y usurpación de terrenos, un tema clave en la agenda del cambio” en Dirección de prensa, Gobierno de Jujuy. Último acceso sept. 2016. URL: http://www.prensajujuy.gov.ar/ministerios/ministerio-de-infraestructura-servicios-publicos-tierra-y-vivienda/toma-y-usurpacion-de-terrenos-un-tema-clave-en-la-agenda-del-cambio_14772

“Por la libertad de Milagro” en Página 12. Último acceso sept. 2016. URL: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-304939-2016-07-22.html

“A 40 años de la Noche del Apagón” en Página 12. Último acceso sept. 2016. URL: http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-304839-2016-07-21.html

Organización Barrial Tupac Amaru. Página web oficial. Último acceso sept. 2016. URL: http://www.tupacamaru.org.ar/

Azucarera Ledesma. Página web oficial. Último acceso sept. 2016. URL: http://azucarledesma.com/Produccion.php

Wikipedia, entrada “Apagón de Ledesma de 1976”. Último acceso sept. 2016. ULR: https://es.wikipedia.org/wiki/Apag%C3%B3n_de_Ledesma_de_1976

Desaparecidos, entrada “Luis Ramón Adérez”. Último acceso sept. 2016. URL: http://www.desaparecidos.org/arg/victimas/a/aredezl/

Ogando, A.: “Azúcar y Política. El surgimiento del capitalismo en el noroeste argentino” en Herramienta (revista digital). Último acceso en sept. 2016. URL: http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-7/azucar-y-politica-el-surgimiento-del-capitalismo-en-el-noroeste-argentino

Sindicato Agrario Andaluz. Página web oficial. Último acceso sept. 2016. URL: http://www.sindicatoandaluz.org

“El último de la lista: la condena ‘ejemplar’ a Andrés Bódalo” en Periódico Diagonal (edición digital). Último acceso sept. 2016. URL: https://www.diagonalperiodico.net/libertades/30004-ultimo-la-lista-la-condena-ejemplar-andres-bodalo.html

Díaz del Moral, Juan (1967): Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. Madrid: Alianza Editorial. 509 pags.

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