Nuestra sociedad está cambiando…

Hay aspectos del pasado que no podríamos conocer si no fuera por la imaginación. La imaginación es el ejercicio fundamental que tenemos que hacer para concebir algo que ya no está, como el pasado. Sin embargo, no es nada, al menos nada desde el punto de vista científico, si lo hacemos sin rigor, es decir, algo así como el compromiso para imaginar sin inventar arbitrariamente. ¿Es esto posible? Sí, si entre otras cosas nos atenemos a las fuentes, a su análisis y a los estudios que otros investigadores han hecho de las fuentes. Esto es lo que hemos intentado en ocasiones anteriores: una recreación histórica. Volvemos hoy de nuevo con ello y lo hacemos de la mano de una de nuestras alumnas que, como otros, han sabido captar con su imaginación una realidad histórica, en este caso correspondiente a las primeras revoluciones liberales: la independencia de Estados Unidos.

John Trumbull (1819): Declaración de independencia de Estados Unidos. Capitolio de EEUU (Washington)

John Trumbull (1819): Declaración de independencia. Capitolio de Estados Unidos (Washington)

El mayor acierto de Marta Cano, de la 15-B (curso 2015-2016), ha sido retratar el modo en que algunos percibieron en la época este proceso, es decir, no como un movimiento político más, sino como un cambio radical, una revolución. Y una de las cosas que lo hacía radical era precisamente que manifestaba una transformación profunda, general, no sólo para las colonias de Inglaterra en la costa este de América del norte, sino para otras colonias y otros muchos lugares del mundo. De ahí la frase tan expresiva de que “nuestra sociedad está cambiando”. No siempre los alumnos expresan con tanta claridad y verosimilitud los cambios que vamos estudiando en Historia.

Marta sitúa a su personaje en algún lugar de la España metropolitana, en verano de 1776. Utiliza algunos de los aspectos que hemos estudiado de la época (ideas de la Ilustración, despotismo ilustrado de Carlos III, Guerra de Sucesión y sistema de Utrecht…) y los contenidos de un documento histórico concreto, la Declaración de independencia del 4 de julio de 1776 (ver más abajo un extracto). Finalmente, combina todo ello con su imaginación y produce un ensayo de recreación histórica muy meritorio. Aquí lo comparte con vosotrxs. Esperamos que os guste.

Ha llegado a mis oídos la noticia de que las colonias inglesas de América del Norte han declarado la independencia; son las primeras de la historia en hacerlo. Circulan algunas copias de la declaración. Mediante ella, estas colonias han puesto de manifiesto su descontento ante el gobierno absolutista que Gran Bretaña ejerce con ellas.

La justificación básica es que todos los seres humanos nacemos con una serie de derechos que nadie nos puede arrebatar; entre ellos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Gran Bretaña incumple sistemáticamente que las colonias disfruten de esos derechos y por ello consideran legítimo que se rebelen.

La declaración la han realizado los representantes de las trece colonias: Georgia, las Carolinas, Virginia, Maryland, Delaware, Pensilvania, Nueva Jersey, Nueva York, Massachussets, Connecticut, Rhode Island y Nuevo Hampshire. Se han reunido en asamblea, expresando lo que a su vez la asamblea de cada colonia ha decidido, es decir, el deseo de independencia. Con ello rompen todo vínculo con Inglaterra y proclaman su libertad para dictar la política exterior, económica y de cualquier otro tipo que quieran. Y dicen que, confiando en la protección de dios, van a sacrificar todo para conseguirlo, de modo que es probable que se desate una guerra.

Esta independencia, desde mi punto de vista, es la primera señal de que nuestra sociedad está cambiando y que, de una vez por todas, se está cumpliendo la idea que tenían John Locke y Rousseau sobre la soberanía nacional, aparte de que por fin se dice alto y claro lo que en otras partes se había sugerido como el objetivo fundamental de la vida: la búsqueda de la felicidad y la libertad. Me parece que Carlos III está haciendo grandes avances en nuestro país con su despotismo ilustrado pero que, como dice el pueblo, gobierna de forma autoritaria sin tener en cuenta los deseos de su nación.

Pienso que esta declaración de independencia puede beneficiarnos a los españoles si nos aliamos con otras colonias para acabar de una vez por todas con el control de Inglaterra sobre América del Norte y, de esta manera, acabar con las ventajas que se le concedieron en el tratado de Utrecht de 1713 con el navío de permiso y asiento de negros.

¡¡Ojalá esto pasara en España!! Es un indicio de que la sociedad cambia y de que por fin podría haber igualdad entre todas las personas sin tener en cuenta su estamento ni su raza. En este momento parece una locura pero, en el futuro, espero que estos estados consigan ser independientes, ganen la guerra contra Inglaterra y consigan la felicidad que tanto buscan.

Me parece que esto puede provocar que otros países y colonias (incluidas las españolas en América) quieran hacer lo mismo y que se cree una sociedad de clases en la que la gente sólo se diferencie por su capacidad económica y no por el estamento del que proceda.

Esta declaración va a hacer temblar a Carlos III y va a hacerle recapacitar sobre este tema para acabar con el despotismo ilustrado de una vez por todas.

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Extracto de la Declaración de independencia del 4 de julio de 1776, firmada por Thomas Jefferson, Benjamin Franklin y John Adams en Filadelfia:

“Consideramos evidentes por sí mismas las siguientes verdades: todos los hombres han sido creados iguales; el creador les ha concedido ciertos derechos inalienables; entre esos derechos se cuentan: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Los gobiernos son establecidos entre los hombres para garantizar esos derechos y su justo poder emana del consentimiento de los gobernados. Cada vez que una forma de gobierno se convierte en destructora de ese fin, el pueblo tiene derecho a cambiarla o suprimirla, y a elegir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y organizar sus poderes en la forma que a su juicio sea la más adecuada para alcanzar la seguridad y la felicidad (…).

Cuando una larga serie de abusos y usurpaciones , dirigida invariablemente al mismo objetivo, demuestra el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, tiene el pueblo el derecho, tiene el deber de derrocar ese gobierno y establecer nuevas garantías para su futura seguridad (…).

Nosotros los representantes de los Estados Unidos de América, reunidos en Congreso general, acudimos al juez supremo del mundo para hacerle testigo de la rectitud de nuestras intenciones. En el nombre y con el poder pleno del buen pueblo de estas colonias damos a conocer solemnemente y declaramos que estas colonias unidas son y por derecho han de ser Estados libres e independientes; que están exentas de todo deber de súbditos para con la Corona británica y que queda completamente rota toda conexión política entre ellas y el Estado de la Gran Bretaña, y que, como Estados libres e independientes, poseen pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, anudar relaciones comerciales y todos los demás actos y cosas que los Estados independientes pueden hacer por derecho. Y para robustecimiento de esta declaración, confiados a la protección de la Providencia divina, empeñamos unos a otros nuestra vida, nuestra fortuna y nuestro sagrado honor.”
2.1. Declaración indep_1776

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