Las imágenes del odio

A la izquierda, la portada del Charlie Hebdo del 2 de noviembre de 2011 (no. 1011), en la que se puede leer el título de la revista con el rótulo “Charia Hebdo” superpuesto y una imagen de un hombre (¿Mahoma?) que dice “Cien azotes si no os morís de risa”. A la derecha, portada del Charlie Hebdo del 14 de enero de 2015 (no. 1178), con el mismo personaje, consternado y con una lágrima, bajo la frase “Todo está perdonado” y con un letrero en el que se lee “Soy Charlie”. Ambas son de Luz. Fuente: ecrans.liberation.fr

Hablar de imágenes del odio contra el Islam, y comenzar a hacerlo con las portadas de la revista satírica Charlie Hebdo de 2011 y 2015, puede resultar duro y polémico, sobre todo después del brutal ataque contra algunos periodistas y caricaturistas de esa revista en París el mes de enero de 2015 (ver, por ejemplo, las noticias de El País). Ese atentado es execrable y ha desencadenado multitud de reflexiones profundas sobre su gravedad; entre otras, la de la libertad de expresión, de la cual (y gracias a las luchas impulsadas a su favor) disfruto, en principio y por ley, al escribir estas líneas. Sin embargo, las imágenes del odio contra el Islam son una realidad, tanto hoy como en el pasado, y vamos a reflexionar sobre ellas, aunque por supuesto no son las únicas; hay multitud de imágenes que generan, directa o indirectamente, odio contra otras confesiones, ideas políticas, sexos, razas, clases sociales…

Por supuesto, todas las imágenes islamófobas deben entenderse en su diversidad y en su contexto; no son lo mismo las que buscan promover el humor y la sátira que aquéllas que reclaman la guerra santa contra el Islam, y tampoco son lo mismo las del siglo XII que las del siglo XX. Sin embargo, muchas de ellas tienen un ingrediente común: el odio al Islam (en su totalidad o en algunos de sus múltiples aspectos).

Usama Bin Laden fotografiado en abril de 1998 (AP). Bin Laden ha representado durante el principio de los 2000 el enemigo número uno de Estados Unidos y otros países

Usama Bin Laden fotografiado en abril de 1998 (AP). Bin Laden ha representado durante el principio de los 2000 el enemigo número uno de Estados Unidos y otros países. Simboliza, por tanto, el mal islámico por antonomasia. Fue asesinado extrajudicialmente por comandos especiales norteamericanos en Pakistán y arrojado al mar en el marco de la llamada “guerra contra el terror” (http://www.navy.mil/submit/display.asp?story_id=60124)

Éste se ha convertido en un elemento crucial del mundo contemporáneo, especialmente desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945) y, sobre todo, desde el fin de la Guerra Fría y la caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética (1989-1991). Es un fenómeno muy complejo, en el que intervienen los intereses neocoloniales sobre el llamado Oriente medio y próximo, el papel del estado de Israel, los comportamientos ante la presencia o inmigración de trabajadores musulmanes en Europa, las ideas que se fomentan sobre la identidad nacional, las tendencias políticas en el seno del mundo árabe… También se podrían discutir las razones del odio. Sin embargo, en cualquier caso, el odio al Islam es un hecho. Y viene apoyado por multitud de elementos discursivos y de prácticas que se plasman, entre otras cosas, en imágenes.

Aun así, el fenómeno no es en absoluto nuevo. Pese a todas las transformaciones históricas y a tenor de contextos y dinámicas muy diversas, se repite desde hace siglos. España es quizás uno de los países en los que mejor puede verse, precisamente por la coexistencia de poblaciones de religión musulmana, judía y cristiana durante siglos, como por lo demás ocurre en muchas otras partes del mundo (Grecia, el litoral siriopalestino, el subcontinente asiático…). Como han estudiado distintos autores, como Américo Castro, la identidad española ha tendido a apoyarse, en muchas ocasiones y desde ciertos ideólogos e instituciones, en el odio al Islam, o simplemente en su rechazo. Esto es cierto tanto para el Estado español surgido del reformismo borbónico del XVIII y del liberalismo del XIX, como de los estados previos de origen medieval (la Corona de Aragón y de Castilla, principalmente). Éste es el símbolo, por ejemplo, de la Corona de Aragón:

El elemento clave para lo que comentamos aquí son esas “cabezas de moro”: con barba, turbante y decapitadas. El escudo de la Comunidad Autónoma de Aragón mantiene este símbolo hoy en día (ver la galería de logotipos de la comunidad autónoma):

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Esta otra imagen representa a Fernando III “el Santo”, líder de las tropas de la Corona de Castilla que conquistan Córdoba y otras plazas del Guadalquivir hacia 1230. De nuevo la “cabeza de moro”:

Por otro lado, el patrón protector de España es el apóstol Santiago. Éste, según la tradición medieval, habría evangelizado la Península (“España”) un poco antes de mediados del siglo I. Uno de los méritos que se le atribuyen desde el siglo XII es el haberse aparecido, supuestamente, en el 844, en la batalla de Clavijo entre las tropas del reino asturiano de Ramiro I y las del emirato de Córdoba (“los moros”), en la que habrían salido victoriosos aquéllos. De hecho, por ello desde el siglo XII se le apoda al apóstol “Matamoros”, aunque ya antes, a principios del siglo IX, Alfonso II, rey de Asturias, había proclamado el descubrimiento de su tumba en Galicia, en el contexto en el que comienza a elaborarse la teoría de la “Reconquista” para justificar la lucha contra al-Ándalus. Aquí tenemos a este Santiago Matamoros retratado en la catedral de Santiago de Compostela (s. XII), en la hornacina del frontón del Convento de las Comendadoras de Santiago de Madrid (s. XVII) y en un fresco de la basílica de San Francisco el Grande (s. XIX), también de Madrid:

Hay otro conjunto de imágenes de odio, rechazo o burla contra el Islam en España, también de la Edad Media. Son las que pueblan y saturan la iconografía del arte románico y que tan bien ha analizado Inés Monteira Arias. No podemos poner más que una muestra, pero quien se interese por el tema debe leer con detenimiento lo que ha escrito ella sobre el “enemigo imaginado” y los “relegados al margen”; se trata de múltiples alusiones a los musulmanes como criaturas pecadoras, infieles y condenables, como por lo demás estaba muy de moda en la Europa de las Cruzadas o guerra santa contra el Islam (ss. XI a XIII).

El significado de estas (y otras) imágenes es discutible; toda imagen es siempre ambigua y las comparaciones que se establecen con otros elementos y contextos para explicarlas pueden responder a conexiones casuales, no a relaciones reales de causa y efecto, problema que ya apuntábamos en una entrada anterior. Sin embargo, hay múltiples elementos que llevan a numerosos investigadores a plantear que muchas imágenes del arte románico son denigratorias hacia el Islam y los musulmanes del momento. Entre otros elementos hay que mencionar su colocación (en la parte exterior de las iglesias, que es un espacio no protegido por Dios, y sosteniendo elementos, como cubiertas o muros, que es una actividad indigna), su función (adoctrinar, moralizar, enseñar) y su contexto (la llamada Reconquista y las Cruzadas, es decir, por un lado la conquista de territorios peninsulares, sobre todo en el extenso valle del Duero, habitados por poblaciones musulmanas desde el siglo VIII y IX, y  por otro las campañas europeas de lucha contra el infiel en “Tierra Santa”).

Y podríamos seguir repasando muchas más imágenes, de otros momentos y lugares. Los ejemplos no se limitan a España, claro está. El propio escudo del papa Benedicto XVI (2005-2013), el cardenal Ratzinger, incluye, cómo no, una “cabeza de moro”:

En fin, que tenemos una extensa tradición de imágenes que, más allá o más acá de la libertad de expresión, llevan siglos utilizando lo que entienden por musulmán como algo odioso, risible o condenable. El análisis de las razones de estas representaciones y estas prácticas nos llevaría a un debate interesante, como también la discusión sobre las consecuencias.

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Todas las imágenes, a menos que se indique lo contrario, son de JRC

Referencias:

Américo Castro (1985): Sobre el nombre y el quién de los españoles. Madrid: Sarpe.

Américo Castro (1989): España en su historia. Cristianos, moros y judíos. Barcelona: Círculo de Lectores.

Documental El Románico y la Reconquista (UNED-RTVE, 2015)

http://www.eldiariodebuenosaires.com/2015/01/09/la-revista-charlie-hebdo-y-una-historia-de-controversia-con-el-extremismo-islamico/

https://cronosytopoi.files.wordpress.com/2013/06/4-2-reconquista-debate-en-contra.pdf

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