“Becoming Roman”: cambio cultural en la antigua Celtiberia

En cierto modo lo que separa pasado y presente es tan solo una fina capa como la nieve que ha caído hoy en Tiermes (Soria). Entre el presente y el pasado se ha entrometido una realidad, que es el paso del tiempo. Pero poco más (y poco menos). El lugar permanece. Estamos en el mismo sitio, escenario de vida, pero los que la vivieron ya no están, como tampoco sus costumbres, sus relaciones, sus conflictos, sus pasiones, sus anhelos, sus tristezas y alegrías… Y, sin embargo, hay una parte de lo que fueron: el lugar. Pero falta el resto. Da la sensación de que en cada esquina, en cada hueco, en cada recodo, en cada estancia… nos acechan esos “otros”, nos observan, nos esperan… Esta engañosa proximidad con el pasado se siente más intensamente visitando los lugares de la historia, pero es algo que tarde o temprano llega a quien estudia historia. Es uno de los buenos ratos que nos hace vivir esta apasionante disciplina, como si fuera una máquina para viajar en el tiempo (sin movernos del sitio). En este viaje que os propongo hoy todo empieza por buscar los restos y seguir los rastros, las huellas que han quedado. A través de ellas llegamos realmente al pasado…

Esas huellas nos llevan en Tiermes, como en otros muchos lugares, a un palimpsesto (concepto del que ya hablábamos en una entrada anterior). Esto significa que el panorama quieto y estático, silencioso y calmado, que observamos es, en realidad, la prueba de profundos cambios a lo largo del tiempo. Hay huellas de la Edad del Bronce (II milenio AC), de la primera y segunda Edad del Hierro (I milenio AC), de la época romana (ss. II AC a IV DC), medieval (ss. X a XII) y moderna (ss. XVI a XX). Y es ese cambio a lo largo del tiempo (diacronía), junto con el estudio de lo que ocurre en cada una de las etapas (sincronía), aquello de lo que se ocupa la investigación histórica, es decir, de nada más y nada menos que de estudiar cómo era la gente en un momento dado y cómo deja de ser lo que es y cómo comienza a ser lo que va a ser.

Panorama desde la acrópolis de Tiermes en dirección oeste-suroeste, mirando a la Sierra de Pela

Panorama desde la acrópolis de Tiermes en dirección oeste-suroeste, mirando a la Sierra de Pela

En Tiermes vemos que la población cambia, y de un conjunto de comunidades de pastores y pastoras meseteñas, más o menos igualitarias, en la Edad del Bronce, pasamos a confederaciones de tribus con jefes locales, patriarcales y con una estética más guerrera y ecuestre, en la Edad del Hierro, con los llamados celtíberos. De ahí pasamos, a su vez, a ciudades integradas en grandes estados, como en el periodo del Imperio romano, y a continuación de nuevo a comunidades más o menos igualitarias (de pastores y agricultores), tras la caída del Imperio, que van siendo dominadas poco a poco y de manera irregular por visigodos, andalusíes y reinos cristianos en la Alta y Plena Edad Media. En esos momentos se pierde el rastro y aparentemente la ciudad se abandona, aunque siguen acudiendo a la ermita los descendientes de los que allí vivieron, y muchos de ellos utilizan los farallones y afloramientos rocosos para instalar canteras, bodegas y majadas para el ganado.

Vamos a quedarnos, por hoy, en el periodo celtibérico y romano para entender estos cambios. De esta época (I milenio AC) se conservan los restos más visibles, más conspicuos, más espectaculares. Son pruebas de cómo la población del poblado celtibérico se hizo romana: la ciudad tiene acueductos y canalizaciones para el agua, foro, teatros, templos, guarniciones militares…

Y, sin embargo, Tiermes mantiene elementos de los modos de vida previos, lo cual nos indica que a pesar del cambio también hay pervivencias, aspectos que se mantienen. De ahí las viviendas en la roca…

¿En qué han consistido, pues, estos cambios en las gentes de la vieja Celtiberia? A menudo el cambio “cultural” (como tradicionalmente se denomina) se explica argumentando que ha venido gente de fuera (para implantar un nuevo sistema, nuevas costumbres, estilos…); son los investigadores partidarios de los factores exógenos (o difusionistas y migracionistas). Según esta perspectiva, cada etapa corresponde a un “pueblo”, a unas gentes o poblaciones, y las que forman la historia global de un lugar son ajenas entre sí: las de una época vienen de un lugar y las de otra de otro distinto. Algo de esto puede haber en Tiermes; qué duda cabe. De hecho, Roma es una civilización foránea.

Sin embargo, la presencia de elementos que perviven de las (supuestas) gentes anteriores (en realidad de las épocas anteriores) complica el panorama y sugiere la necesidad de que tengamos en cuenta también factores endógenos, internos. Más allá de que hubiera gente de fuera (soldados, escribanos, cobradores de impuestos, gobernantes, comerciantes…), a todas luces lo que se ha producido es una transformación de las poblaciones autóctonas, celtíberas: éstas se han hecho romanas. En ello tuvieron algunos mucho interés (para seguir gozando de posiciones de prestigio o poder, o para empezar a hacerlo) y otros no tuvieron más remedio. Pero, en cualquier caso, se transformaron y dejaron de ser celtíberos para ser romanos. Y eso les cambió para siempre, pero en realidad eran tan del lugar como sus antepasados, en la medida en que descendían de ellos.

En este caso y en otros el cambio a lo largo del tiempo puede entenderse de este modo. Esto no debería llevarnos, sin embargo, a afirmar que todos procedemos de Atapuerca… A menudo las perspectivas endógenas han servido para justificar las luchas nacionalistas y afirmar la legitimidad del dominio de un grupo de población sobre determinado territorio. La realidad histórica, del paso del tiempo, es demasiado compleja para que esto se sostenga con rigor y objetividad. Demasiados cruces, demasiadas mezclas como para afirmar que somos los mismos que los que vivieron en Tiermes, Atapuerca o cualquier otro lugar histórico. Aún estamos muy lejos del cielo…

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Fuentes:

– Todas las fotos han sido realizadas por JRC (en distintos momentos de 2014 y 2015)

Tiermes: yacimiento y museo. Consultado el 27/2/2015. http://www.museodetiermes.es/

– Tiermes. Wikipedia: la Enciclopedia libre. Consultado el 27/2/2015. http://es.wikipedia.org/wiki/Tiermes

– Woolf, G. (2000): Becoming Roman: The Origins of Provincial Civilization in Gaul. Cambridge: Cambridge University Press.

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