“Arde París”. La Comuna, ayer y hoy, a través del cine

Postal conmemorativa de la Comuna de París (origen indeterminado)

Postal conmemorativa de la Comuna de París (origen indeterminado)

La Comuna de París fue un estallido revolucionario que tuvo lugar en la capital francesa entre marzo y mayo de 1871, aunque se vio replicado en algunas otras ciudades de Francia, si bien con menor intensidad. Durante más de dos meses, la población (fundamentalmente la clase trabajadora -tanto asalariada como doméstica- y ciertas capas de las clases medias, junto a parte de la Guardia Nacional) organizó el gobierno y administración de la ciudad con instituciones y relaciones democráticas, en un ensayo revolucionario no visto hasta entonces. Las ideas de muchos de ellos eran el liberalismo radical de tradición jacobina y, sobre todo, una mezcla de anarquismo y socialismo, dos tendencias ideológicas que habían ido tomando cuerpo con la práctica y con las ideas políticas de amplios sectores de la población desatendidos por los grandes principios del liberalismo y en su mayoría azotados, de un modo u otro, por los acontecimientos políticos y económicos vividos desde las profundas transformaciones del Antiguo Régimen a la Edad Contemporánea (revolución industrial, revoluciones liberales y nacionalistas, imperialismo).

Pero, ¿qué fue en verdad La Comuna? ¿Qué entendemos por eso de una organización de “el gobierno y administración de la ciudad con instituciones y relaciones democráticas”? Las miradas a la Comuna de París son muy diversas y dispares; son un ejemplo de cómo la historia, que alude a lo que ha pasado, nunca se recupera como tal, sino como una mirada particular a eso que ha sucedido, con mayor o menor fundamentación.

Retrato de Louise Michel, una de las participantes en La Comuna, en 1880

Retrato de Louise Michel, una de las participantes en La Comuna, en 1880

Puede ser una mirada como la que plantea la postal con la que comienza esta entrada. Puede ser también como la de los libros de texto. Algunos de éstos, como el de Alfonso Lazo (ver referencia al final), nos la presenta como un estallido causado, en el fondo, por la miseria y la explotación de la clase trabajadora. El contexto era la guerra entre la Francia de Napoleón III y la Prusia del rey Guillermo I y el canciller Otto von Bismarck, en la que se mezclan las ansias de poder de Prusia (inmersa en un intento por unificar numerosos estados de habla alemana) y las luchas de ella y de Francia por el control de mercados de materias primas en Europa (Renania, por ejemplo) y numerosos territorios coloniales (Argelia). En ese contexto, los agravios hacia la clase trabajadora y los soldados rasos de la Guardia Nacional se volvieron a manifestar con toda la fuerza (para unos, supresión del retraso ofrecido para pagar las deudas, y para los otros, suspensión de las pagas), y combinados con ideas revolucionarias dieron lugar al estallido. Las consecuencias son muy variadas y también pueden verse de diferentes modos; el más habitual es el que nos presenta la brutal represión ejercida por los “versalleses”, es decir, el gobierno de Thiers y la soldadesca mandada por él, acantonados en Versalles, que arrasaron a las masas como nunca antes se había visto (gracias, entre otras cosas, al uso pionero de las ametralladoras).

Calle de Rivoli (París), tras la "semana sangrienta" (1 de mayo de 1871)

Calle de Rivoli (París), tras la “semana sangrienta”, en mayo de 1871

Otra mirada posible es la del cine. Y por la mirada que ofrece una película en particular es por la que publico esta entrada. Se trata del largometraje (largo, de verdad: seis horas) de Peter Watkins (del año 2000), que se ha proyectado estos días en Madrid, en tres sesiones (ver enlace). La verdad es que no es una peli para menores de 18 años; no porque esté así clasificada (no ha merecido la atención de las salas de cine ni siquiera para eso), sino porque es muy larga y compleja, y requiere una paciencia que, en principio, pocos tienen antes de ser adultos (aunque hay algunos adultos que nunca la consiguen…). De todas formas, os puedo comentar que cuando era chaval me hablaron de una película que duraba cuatro horas más o menos (Novecento, de Bertolucci), y me eché las manos a la cabeza, para poco después (quizás a eso de los 16 años) verla con algunos amigos de clase con gran interés. Nunca se sabe para qué está unx preparadx…

En cualquier caso, esta La Commune (Paris, 1871) la podéis dejar en la recámara del recuerdo y recuperarla algún día. Es un ensayo magnífico sobre ese estallido y también sobre los ecos que tiene o puede tener en el presente. De hecho, la película mezcla pasado y presente de un modo atrevido aunque sugerente. La Comuna no es sólo La Comuna, sino lo que se dice (y no se dice) hoy sobre La Comuna. En ello hay una clara crítica a los medios de comunicación y a la enseñanza de la historia, y una invitación a plantearse cómo actuamos hoy respecto a los problemas actuales teniendo en cuenta lo que ocurría en el pasado. El proyecto cinematográfico, además, es de lo más innovador: se prepara durante meses con actores no profesionales, que van discutiendo e informándose sobre el tema, eligiendo los personajes que quieren encarnar y perfilando cómo interpretarlos, para culminar en una puesta en escena muy intensa, teatral e inigualable, en la que además reflexionan sobre el proceso y toman partido… Aquí os dejo el enlace con subtítulos y el enlace sin ellos. Que la disfrutéis, cuando corresponda.

***

Fuentes:

Lazo, A. (1980): Revoluciones del mundo moderno. Madrid: Salvat, pp. 40-1.

Anuncios