Fragmentos de un arte llamado “prerrománico”

San Salvador de Valdediós_8

Celosía de piedra de la iglesia del monasterio de San Salvador de Valdediós (Villaviciosa, Asturias)

Asturias y la Meseta norte de la Península concentran numerosas iglesias de un arte que suele llamarse “prerrománico“. Son pequeñas joyas de arte cristiano de la Alta Edad Media. Vamos a salir del 2013 y, a través de esta ventana o vano, con celosía de piedra, vamos a entrar en esa época para intentar entender algunas cosas sobre esas obras y sobre ese arte.

De Asturias los monumentos más famosos son, en primer lugar, los que se encuentran en Oviedo y sus entornos: por un lado, un sector de la catedral de San Salvador de Oviedo (Cámara Santa, cripta de Santa Leocadia, Torre Vieja y cabecera de la iglesia de San Tirso) y, por otro, la iglesia de San Julián de los Prados (Santullano) y el antiguo palacio o Aula Regia y la iglesia de San Miguel de Lillo, en el monte del Naranco. El Aula Regia, por cierto, al derruirse parte de San Miguel de Lillo y cerrarse como templo en el siglo XII, pasó a ser una iglesia, conocida con el nombre de Santa María del Naranco; las arquerías de uno de sus balcones, como veréis más abajo, os recordarán quizás a algo (el emblema turístico del Principado de Asturias).

En Asturias son famosas también, en segundo lugar, una serie de pequeñas iglesias (de parroquias o monasterios) dispersas por el territorio, como la del monasterio de San Salvador de Valdediós (Villaviciosa) y la de Santa Cristina de Lena (Pola de Lena).

Fuera de Asturias, algunos ejemplos típicos de prerrománico son San Miguel de Escalada, en León, y San Baudelio de Berlanga, en Soria. Hay algunos más, sin embargo, como las iglesias visigodas, y también hay obras de arte prerrománico que no son iglesias, sino obras de artesanía (en metal, sobre todo), pero aquí nos vamos a limitar a las que hemos citado.

¿Os habéis fijado en esas iglesias? ¿Las miramos con más detalle e intentamos sacar algunas características para entender algo sobre ese arte llamado prerrománico? Recordad y repasad lo que sabéis de arte; a ver a dónde llegamos…

¿Qué es lo primero que vemos que comparten? Efectivamente: el material con el que están hechas, preferentemente la piedra (caliza y arenisca sobre todo), aunque en el caso asturiano, también el ladrillo, como se ve por ejemplo en algunos arcos de los que se ha caído un poco el enlucido. En muchas de estas iglesias a veces se utilizan también fustes de columnas y canceles (o cierres) de épocas anteriores (romana y visigoda). 

En segundo lugar, la forma general del edificio o planta es la misma en todos los casos: basilical, es decir, una gran superficie alargada, longitudinal, sin ninguna nave transversal que la cruce o transepto (como vamos a encontrar después, con las plantas de cruz latina y griega); esa superficie suele estar dividida en una nave central (principal) y dos naves laterales. La excepción es San Baudelio, que, como con muchos otros aspectos, es un caso muy, muy peculiar; en cuanto a su planta, tiene forma de cubo (con un ábside anexo) e incluye un “bosque de columnas” que recuerda a las mezquitas. Por otro lado, en algunos casos encontramos una separación entre la nave central y el altar, que se llama iconostasio. En Asturias encontramos, además, una misteriosa cámara en la que se cree que se escondía un tesoro y a la que no se podía acceder desde ninguna parte del interior del edificio; también hay un pequeño balcón o tribuna en el interior (con ventana a veces al exterior) desde la que el rey de turno oía la misa.

Podemos ver, también, en tercer lugar, que las cubiertas por dentro son muy similares (gran bóveda de cañón, reforzada o no con arcos fajones), aunque fuera de Asturias suelen ser de madera (como se puede ver en la foto anterior de San Miguel de Escalada). Por fuera todas presentan tejado a dos aguas, sobre todo en las cubiertas de la nave central (y a un agua, en las de las laterales). El peso de estas cubiertas y de los muros (con escasas y pequeñas ventanas, por cierto, muchas veces formando un claristorio) suele apoyarse en característicos contrafuertes arcos ciegos, sobre todo en Asturias, donde los edificios (con sus cubiertas) son un poco más grandes que en la Meseta. Fíjate bien:

Finalmente, todos los monumentos presentan numerosas decoraciones, aunque sólo se parecen en ciertos aspectos (motivos vegetales de los capiteles y algunos animales de frisos y medallones).

En Asturias hay una serie de elementos decorativos compartidos (sogueados, arcos peraltados, celosías de piedra) que no aparecen en la Meseta, aunque hay algunas iglesias de Asturias (las más tardías) que sí comparten un elemento con las de la Meseta: los arcos de herradura enmarcados en un alfiz. Y, por supuesto, San Baudelio nos vuelve a sorprender con su originalidad, en este caso respecto a sus pinturas.

Hemos estado repasando muchos de los elementos materiales, formales, que caracterizan a estos edificios del arte prerrománico: unos son compartidos por todos ellos y otros sólo por algunos, e incluso encontramos el caso de San Baudelio, que sólo comparte los materiales de construcción y el uso de arcos de herradura, pero muy poco más. ¿Nos podemos quedar con esto para entender ese arte prerrománico? Todavía falta preguntarnos alguna cosa más.

En primer lugar, ¿podríamos saber algo sobre cómo se utilizaban estas obras? El arte no es sólo forma; tiene significados y usos sociales. Fijémonos sólo en un aspecto: estos edificios son, en su mayoría, templos para el culto y, en el caso del Aula Regia, también espacios de la monarquía. La religión y la monarquía siempre tienen relación con el poder, y el poder supone estar por encima de la gente y mandar sobre ella (en provecho de la gente o de quien detente el poder, según); así, por un lado, los representantes de la religión suelen tener una gran autoridad de cara a la población y, por otro lado, el rey y la reina son los mandamases en muchas sociedades. Lo importante en este caso es preguntarnos cómo lo conseguían. En las sociedades a las que corresponde el arte prerrománico, unos y otros, los representantes de la religión y la monarquía, se asocian a Dios, o a sus manifestaciones, como puede ser la luz del sol. Imaginémonos cómo lo veían los fieles cristianos y súbditos del rey: el edificio o la parte del edificio donde se sitúan los sacerdotes y el rey siempre (o a determinadas horas) recogen esa “luz divina”.

Para terminar debemos poner fechas y nombre a las sociedades en las que se construyen estos edificios y sugerir algo sobre ellas. Todas las obras que hemos visto son del principio de la Alta Edad Media, es decir, de los siglos VIII a XI, y pertenecen al mundo cristiano de la Península, particularmente al sector cantábrico (en los Pirineos ocurren cosas parecidas). Se construyen, en efecto, en el marco de los pequeños estados cristianos que no habían querido integrarse en el estado islámico de al-Ándalus, implantado a comienzos del siglo VIII aprovechándose de la cierta debilidad y de las luchas internas de los visigodos. Las obras asturianas pertenecen al momento más antiguo, cuando la monarquía cristiana del área cantábrica se restringía al Norte/Noroeste de la Península (siglos IX a X, principalmente). Las obras de León y Soria, por su parte, corresponden a un momento posterior, cuando la monarquía asturiana cruza la cordillera cantábrica y se instala en el gran valle del Duero (desde el siglo X-XI) y se va formando el reino de León (con el condado de Castilla, que luego se convierte en reino independiente…); allí llegan, por cierto, algunas gentes de al-Ándalus que habían mantenido su religión cristiana, los mozárabes o “casi árabes” (por tener una religión parecida a la musulmana), llevándose algunas de las formas arquitectónicas típicas de su lugar de origen (los arcos de herradura y los alfices).

En realidad, lo que hemos estado haciendo hoy es juntar una serie de fragmentos artísticos de la Alta Edad Media. Hemos visto que todos ellos forman un conjunto, el arte prerrománico. Los elementos comunes nos muestran que, efectivamente, ese arte forma parte de algo común: una civilización cristiana que se construye a la sombra de al-Ándalus, el gran foco de desarrollo económico y cultural de la época en la Península, y que a partir de mediados del siglo VIII se considera heredera de los romanos y visigodos (por eso se utilizan la planta basilical, los arcos de medio punto, fustes antiguos y decoraciones visigodas). Sin embargo, también hemos visto que hay una serie de características que no coinciden, o sólo en determinadas zonas, como Asturias. Y es que se trataba de una época en la que ni la monarquía ni la Iglesia controlaban bien aún todo el territorio, ni podían imponer una única forma de hacer el arte, cosa que va a cambiar con el románico, en el siglo XI, cuando tanto una como otra se van a hacer más fuertes (muchas veces colaborando mutuamente) y van a dar forma, desde arriba, a otra civilización, la cristiana de la Plena Edad Media.

***

Todas las fotografías han sido realizadas por Jorge Rolland Calvo (julio 2013).

Los mapas son del manual de Santillana (pags. 52 y 54, respectivamente).

Puedes buscar más información en http://www.elprerromanicoasturiano.com/

Recuerda que entre los links que recoge nuestra página se incluyen vínculos a diccionarios y páginas de arte

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